jueves, 14 de febrero de 2019

La sexualidad en la España del siglo XIX

El papel de la Iglesia española es fundamental en todo el proceso de la enseñanza en España, señalándose que la mujer debe jugar un papel secundario en la sociedad. Su misión es el de cohesionar a la familia. El prototipo de la mujer ideal de este siglo es una mujer perfectamente casada, reina del hogar, piadosa y siendo buena madre y esposa.

Toda le educación que se dignaba dar el sistema educativo a la mujer bajo el patrocinio de la Iglesia, no era el educarlas en la sabiduría, sino en la aceptación de su sumisión al patriarcado y a su papel de buena madre. La educación de aquella época tenía como única misión el conocimiento de los principios cristianos, que serían los cohesionadores de la familia española. 

La sumisión sexual era uno de los deberes de la mujer en el pensamiento de este siglo, así como virilidad en el hombre debe ser manifiesta y se debe rechazar las emociones o afectos románticos, mientras que la mujer debe adaptarse a sus exigencias. El papel de la mujer casada debe ser el de receptora y no jugar un papel que es el del hombre. La mujer debe sacrificarse en beneficio de la satisfacción de su esposo y no para alcanzar también el placer durante la relación.

El matrimonio canónico fue durante mucho tiempo el único posible en España. Solo hubo dos períodos en los que el matrimonio civil fue legal, fue durante las dos repúblicas que se han dado en la historia de España. El texto aprobado durante la primera, el 18 de junio de 1870, instituyó además los siguientes supuestos de divorcio: adulterio de la mujer o el marido, malos tratamientos graves del marido a la mujer o a los hijos, violencia moral, tentativa del marido a empujar a la prostitución a la mujer o condenación por sentencia firme de cualquiera de los cónyuges a reclusión perpetua.

LA MASTURBACIÓN

El compendio moral salmaticense es publicado en el año 1805. Es un tratado que recoge las normas morales que deseaba la iglesia estuvieran vigentes en este siglo. 

En el “Tratado XVII. De los preceptos sexto, y nono del Decálogo/Cap. III. Del vicio contra naturam / Punto II. De la polución” se dice:

“La masturbación está prohibida no sólo por el derecho divino, sino aun por el natural se hace patente, pues ella es contraria al fin de la naturaleza, que mira a la generación de la prole”.

Se exculpa en este tratado al varón en algunas circunstancias fundamentalmente por la falta de voluntariedad: polución nocturna, polución por accidente, etc..

A la mujer se le tenía expresamente prohibido y ante su "histeria" se desarrollaron consoladores utilizados por médicos para masajear la zona vaginal y así evitar la locura que según se decía, hacía enfermar a muchas damas. 


LA PROSTITUCIÓN

La prostitución fue una de las principales actividades fundamentalmente en el mundo urbano. La proliferación del mercado de la prostitución se desarrolló en la cultura sexual del siglo XIX, por lo que se intensificó la vida nocturna y el establecimiento de burdeles, que reunían personas socialmente marginadas.

El sector económico de la prostitución estaba compuesto principalmente por mujeres pertenecientes a estratos socio-económicos medios, normalmente mujeres desprotegidas debido a diversas causas como pueden ser por la viudez, ruptura matrimonial, marido alistados en el ejército durante muchos años o endeudadas por la creciente cultura de consumo. Muchas mujeres también eran de estratos socio-económicos bajos y valoran esta actividad como una forma de salir de la pobreza.

Las personas dedicadas a la prostitución se reunían en barrios específicos de clase media o de clase baja, También las podemos encontrar cerca de lugares de ocio masculino como cabaret y casas de burlesque. De hecho, los establecimientos de teatro de variedades concentraban, en ocasiones, espectáculos eróticos que incluían rutinas como el striptease y los bailes exóticos como la danza del vientre y la danza de los siete velos. Las protagonistas de este tipo de espectáculos se denominan vedettes, personas que frecuentemente realizaban sus actos en completo desnudo o en semi-desnudo, en comparación con la moda tradicional de la época.

La cultura y educación sexual de la esta época permitió conocer la existencia de las enfermedades de transmisión sexual, que eran encontradas en numerosos hombres que estaban realizando el servicio militar, puesto que los soldados recurrían a este tipo de servicios. Esto provocó la creación de un comité para la investigación médica de las enfermedades de trasmisión sexual en las fuerzas armadas. La prostitución de menores de edad y la prostitución masculina homosexual existieron en la sociedad, pero eran practicadas con mucho mayor secretismo que la prostitución femenina.

LA HOMOSEXUALIDAD

Antiguamente se entendía por sodomía el conjunto de todos los actos sexuales que no tenían una finalidad reproductiva. No fue hasta el año 1848, con el nuevo Código Penal, cuando la concepción de la sodomía desaparece definitivamente, hecho éste que se mantuvo en las nuevas versiones de 1850, 1860 y 1870. Esto no es óbice para que se pudieran emplearse otras leyes, como las de “escándalo público” o aquellas sobre las “faltas contra la moral, el pudor y las buenas costumbres” para perseguir todos los actos de homosexualidad que tanto molestaba a la iglesia. La homosexualidad como delito fue reintroducido en el Código Penal de 1928. 


Artículo realizado por Edmundo Fayanas Escuer. Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/sexualidad-espana-siglo-xix/20171031172411144875.html


lunes, 28 de enero de 2019

Anacrónicos R.H. cumple 10 años


Nos complace anunciaros que nuestra agrupación celebra este año su décimo aniversario, 10 años recorriendo juntos épocas pasadas, viajando en el tiempo. Deseamos agradeceros ese tiempo a nuestro lado, el que nos hayais animado, apoyado y visitado en nuestras recreaciones, participando de ellas. Os invitamos por ello a seguir disfrutando de las ambientaciones en próximas ocasiones y que podamos disfrutar de al menos, otros 10 años juntos.



¡Gracias a todos!

domingo, 11 de noviembre de 2018

Concurso de postales de Navidad


Se aproxima la Navidad y queremos que todos participéis en ella de manera especial. Es por eso que os proponemos un sorteo muy especial:

El concurso: Consiste en enviarnos a anacronicos.recreacion.historica@gmail.com una postal de Navidad elaborada por vosotros. Se aceptan hasta un máximo de dos por persona y éstas pueden ser dibujadas, pintadas, recortadas, fotomontaje... pero tiene que tener como motivo principal la Navidad y un guiño al pasado. La tarjeta ganadora servirá para felicitar las fiestas a todos nuestros amigos a través de las redes sociales.

Quiénes pueden participar: Todos aquellos que:

- residan en territorio nacional (lo lamentamos por aquellos que nos seguís desde el extranjero pero la economía para el envío del regalo no es muy boyante),

- nos tengan agregados a su twitter, Facebook o Instagram, nos siguen en el blog o sean miembros del foro.

Fechas: Podeis enviarnos vuestras postales de Navidad hasta el 16 de Diciembre. Una vez transcurrido este periodo se valorarán las postales candidatas y se seleccionará un ganador poniéndose en contacto con él a través del correo electrónico proporcionado para enviarnos su postal.

El premio: Gracias a la generosidad de Editorial De Época sorteamos un volumen para la postal ganadora de "Crimen en la posada Arca de Noé" de Molly Thynne, una preciosa edición ilustrada de una de las maestras de la novela policiaca cuya obra, permanecía inédita en castellano.

¡Esperamos vuestras postales!

jueves, 17 de mayo de 2018

El veneno en el mundo infantil victoriano

La muerte ha acompañado a la vida, siendo su final. Los venenos, como caminos hacia las postrimerías, siempre han existido a lo largo de los siglos pero en el siglo XIX existían muchos objetos que los poseían sin que, con su manejo, se supiera que podían ser mortales. 

Uno de los mayores tóxicos se encontraban dentro del mundo infantil, nada más nacer, en los biberones. Dado que el uso de nodrizas estaba sólo destinado a la clase alta por su alto coste y que las trabajadoras de clase baja debían incorporarse tras el parto a las fábricas o al campo a seguir trabajando, el uso de biberones proliferó en una sociedad con una natalidad que en época victoriana alcanzó cotas altísimas. 


Estos biberones para la leche estaban fabricados de cristal, con una pajita de goma que no se pensaba que se debía de lavar pues hasta muy finales del siglo XIX, tanto el aseo personal como la higiene alimenticia escaseaba en todos los sectores. Muchos bebés murieron por no ser capaces de luchar contra las bacterias y microorganismos que albergaban estos dispositivos.

Si un bebé superaba esta intoxicación y no caía en los altos índices de mortalidad infantil, el segundo paso donde se encontraba inconscientemente el veneno era en las velas de arsénico que la gente compraba por su bajo coste y buen olor (en contraste con las de sebo que eran económicas pero de olor nauseabundo y las de abeja que eran extremadamente caras pero de agradable aroma). Michel Cheyreul, un científico francés encontró en 1810 la posibilidad de crear unas velas que oliesen bien y a su vez, todo el mundo pudiera costearse. Aunque en Francia se prohibió su comercialización, en Inglaterra gozaron de gran popularidad aunque contuvieran ese elemento químico extremadamente tóxico

viernes, 20 de abril de 2018

Grandes escándalos en la literatura española del siglo XIX

Que la literatura es ficción pero también realidad no es nada nuevo. Los escritores se han basado en su propia imaginación y en lo que han vivido y visto para desarrollar sus historias y el siglo XIX dio grandes escándalos en la literatura española. Estos episodios, enmascarados con más o menos realismo (hemos de recordar que la libertad de expresión es un derecho relativamente actual y que la censura vivía junto al tintero del periodista y del escritor), aseguraban la pervivencia de los personajes que conmocionaron a la sociedad. La novela permitía nombres y hechos “ficticios” en una realidad que los lectores de la época identificaban fácilmente, creando una sátira social, Grandes representantes de estos escándalos sociales fueron Flaubert por su Madame Bovary (1857), Baudelaire con Las flores del mal (1857) y sobre todo Émile Zola, padre del naturalismo francés, cuando publicó Nana (1880), protagonizada por una prostituta y poniendo por escrito todos los secretos de alcoba en una sociedad de lo más puritana y moralista.




En la España isabelina en la que la reina casó con su primo Francisco de Asís, de cuestionada masculinidad (su homosexualidad se dejaba entrever en La chula. Historia de muchos, 1870 de Fco. De Sales Mayo), se hablaba a voces de las aventuras de la joven monarca (se publicó la famosa Maía o la hija de un jornalero en 1845 de Wenceslao Ayguals de Izco). De manera velada y anónicamente se publicaron chistes, canciones y hasta acuarelas de Los Borbones en pelotas, atribuidas a los hermanos Bécquer.




Más allá de palacio, con la liberalización que supuso la Ley de Imprenta de 1883, comenzaron a publicarse sin pudor aquello que a la sociedad escandalizaba pero devoraba leer. “Hablemos del escándalo…” comenzaba diciendo Pardo Bazán en su ensayo sobre el movimiento literario liderado por Zola en 1882. El mayor alboroto de las letras españolas sin embargo vino con la publicación de La Prostituta (1884) de López Bago, volumen que se requisó nada más editarse aunque se podía conseguir clandestinamente. Al autor se le somete a diferentes juicios y cuando finalmente el tribunal le absuelve al declarar que “la inmoralidad existe como acto pero no es delito relatarla”, se suceden numerosas novelas que denuncian los abusos sexuales, la depravación de algunos sacerdotes o el liberalismo sexual entre nobles en los prostíbulos.

El último tercio del siglo XIX supuso la liberalización de los autores españoles para criticar y poner de manifiesto una sociedad hipócrita. “El escándalo” (1875) de Pedro Antonio de Alarcón o “Pequeñeces” de Coloma (1891) denuncian las depravaciones de la clase aristocrática y que entre líneas, los lectores pueden ver a condes o duquesas de la época (como Antonia Domínguez, esposa del general Serrano). “La mujer de todo el mundo” (1885), “Los maricones, novela de costumbres” (1885) y “Carne de nobles” (1887) sigue la misma estela.


Más jugoso entre los lectores de la época fue “¿Loco o delincuente”? (1890), novela que se centraba en un preso acusado de matar a su esposa y que estaba basado en un hecho real acontecido en 1888 en el que el marido, adúltero, mata a su esposa, también adúltera. No obstante, en esta novela no se pone en duda la cuestión moral de él, sino la de ella, que debe mantenerse fiel y leal al cónyuge, alzándose algunas voces como que el resultado (el asesinato) había sido justo por la actitud deshonrosa de la dama ante el marido.