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sábado, 6 de abril de 2019
jueves, 15 de febrero de 2018
Exposición: Sorolla y la moda
Del 13 de Febrero al 27 de mayo del 2018 el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid organiza, en colaboración con el Museo Sorolla, una exposición dedicada a la influencia de la moda en la obra de Joaquín Sorolla que puede verse simultáneamente en ambas sedes. Comisariada por Eloy Martínez de la Pera, la muestra reune en torno a 70 pinturas procedentes de museos y colecciones privadas nacionales e internacionales y algunas de ellas incluso nunca expuestas públicamente, junto a una selección de complementos y vestidos de la época.

Gran amante de la moda, Sorolla es el cronista perfecto de los cambios en las tendencias y estilo de la indumentaria de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus obras reúnen un evocador catálogo de vestidos, joyas y complementos, realzados por su trazo suelto y vigoroso. La exposición prestará especial atención a los magníficos retratos femeninos que el pintor realizó entre los años 1890 y 1920.Para más información: https://www.museothyssen.org/exposiciones/sorolla-moda
domingo, 28 de diciembre de 2014
Feliz Navidad y próspero 2015
Todo el equipo de Anacrónicos Recreación Histórica os desea unas felices fiestas y una próspera y alegre entrada de año nuevo. Ojalá que la salud, que el trabajo y que la felicidad llegue a todos vosotros y podamos llenar de sueños, ilusiones y fantasías esa parte de nosotros con la que todavía somos niños. Esperamos que el año próximo nos acompañéis, como habéis hecho éste, a muchos viajes por el pasado. ¡Feliz Navidad y 2015, amigos!
martes, 11 de noviembre de 2014
Cenas e invitados a principios del siglo XX
Una de las cosas más importantes para una anfitriona eduardiana era la organización de una buena cena. Cada detalle tenía la máxima importancia desde los propios alimentos o la bebida, al menaje, el servicio o la propia lista de invitados. Una cena tibia o fría, unos invitados aburridos o una mala disposición en la mesa, pueden terminar con la reputación de una anfitriona.
Ya que la cena era el más importante de los acontecimientos sociales, las damas y caballeros lo practicaron por encima incluso que bailes u otros eventos; la cena era considerado algo más íntimo, y por lo tanto sólo se invitaba a los amigos más cercanos o aquellos con los que se quisiera intimar. Para el engranaje de la alta sociedad, la cena no sólo era una prueba de la posición de la anfitriona, sino también el camino a una buena posición o a perderla.
Habitualmente, en cenas de mayor tamaño, se enviaban las invitaciones con tres semanas de antelación, aunque, a partir de 1910 se amplió de cuatro a seis semanas, lo que daba plazo a los invitados a excusarse por emergencias pero, por lo general, la aceptación de la invitación implicaba una confirmación tácita.
Las tarjetas de las invitaciones se compraban en tienda y, solían ser por lo general blancas con unos pequeños bordes. En el interior se ponía el nombre de los anfitriones, el nombre del invitado, la fecha, el lugar y la hora de la cena.
La hora de la cena variaba entre las 8 y las 9 de la noche, y se esperaba que los invitados estuvieran al menos un cuarto de hora antes. Las cenas ya no eran tan largas y pesadas como en el siglo XIX, ahora no duraban más de 40 minutos, y eran más importantes los entretenimientos posteriores.
A la llegada, los anfitriones esperaban en la entrada a los invitados, quienes dejaban su ropa de abrigo al servicio. Una vez en el salón, las damas se sentaban y los caballeros charlaban hasta que llegara el último invitado. En caso de que algún invitado no se conociera, la anfitriona sería la encargada de presentarlos; salvo en las cenas de gran tamaño, en las que el mayordomo se colocaba en la escalera e iba presentando a los invitados.
A la hora de sentarse en la mesa, los anfitriones nunca podían estar uno al lado del otro, al igual que los matrimonios, los padres con sus hijos. Se aconseja que haya un número igual de hombres y mujeres para la mejor distribución de la mesa pero, lo habitual era invitar a un par de hombres más para que las mujeres casaderas tuvieran alguna opción. La anfitriona es la última que se sienta a la mesa. Si la anfitriona no indica a sus invitados donde deben sentarse o a que dama ayudar a levantar cuando la cena concluya, se da por hecho que el orden es el de la entrada a la sala, es decir, según importancia social. La anfitriona preside la mesa, y el caballero que la ha llevado hasta ella (el de mayor rango social que no sea ni su marido, ni su padre), se sienta a su izquierda. Así según entraban se colocaban en su lugar. Salvo en las cenas de mayor tamaño, en las que se ponían tarjetas con los nombres o el menú incluía el nombre del invitado. Estos menús solían colocarse a lo largo de la mesa y en las cenas pequeñas podían servir hasta para dos invitados. Si eran simples o más complejos dependía del gusto de la anfitriona.
La decoración de la mesa dependía en gran medida de la anfitriona, pero había determinados puntos que se debían cumplir por etiqueta. Solíamos encontrar cristalería a lo largo de la mesa, plantas trepadoras decorando. Y en el centro de la mesa entre las flores y los platos, solían colocarse las frutas que se comerían en el postre. La iluminación eran algo importante y, a pesar de que en muchas casas ya había luz eléctrica, seguían usándose las velas. Encontramos también la cuchara de la sopa, dos tenedores, dos cuchillos y la cristalería.
La etiqueta de la mesa era muy estricta; nada más sentarse los invitados se quitan los guantes y los colocan sobre su regazo, extienden su servilleta y la colocan en el regazo (se consideraba de muy poca educación engancharla al cuello de la camisa o al escote del vestido). Primero se tomaba la sopa, que se tomaba a pequeños “sorbos” con la cuchara, pero ligeramente sin hacer mucho ruido. Después venía el pescado comido con los cubiertos de pescado y los fritos, que sólo se comían con el tenedor, así como las ensaladas, espárragos… Los guisantes eran sin duda, una prueba a la buena educación, y se comían sólo con el tenedor, mientras que la carne se comía siempre con tenedor y cuchillo, sin tocarla nunca con las manos. Los postres, pudines y los acompañamientos en general, se comían sólo con el tenedor. El queso y el pan para el mismo se cortaban con tenedor y cuchillo, después se colocaba el queso sobre el pan con el tenedor y se llevaba delicadamente a la boca con el dedo índice y pulgar. Las uvas, cerezas o cualquier fruta picada se llevaba delicadamente a la boca y con discreción se echaban los pellejos en la mano y se colocaban en la mesa.
Tanto la cena como el postre se sirven por orden. Una vez finalizado los criados retiran la mesa y reparten el licor para los hombre (según orden de importancia social), y otra copa de vino para las mujeres (las mujeres no toman licor). En caso de que una dama quiera más vino, le ha de rellenar la copa el caballero a su lado, jamás lo hace por si misma. Pasados unos diez minutos, la anfitriona hace una señal a las damas para dejar el comedor, y la siguen por orden de importancia social. Los caballeros se levantan con las damas, pero no abandonan el comedor, se vuelven a sentar cuando la anfitriona deja la estancia. Mientras los hombres toman licores en el comedor y fuman, las damas, en la salita, toman café. Después de un par de rondas, los caballeros se unen a las damas en la salita. Hacia 1910, sin embargo, esta costumbre empieza a ser dada de lado y todos comparte el café, y los licores en compañía.
En la ciudad, la cena concluye, aproximadamente, una media hora después de que los caballeros se unan a las damas en la salíta. En el campo, sin embargo, era habitual continuar la velada hasta altas horas de la noche con juegos de cartas y otros entretenimientos.
Para la despedida no existía un protocolo establecido, salvo el de que los anfitriones debían acompañar a sus invitados hasta la puerta. Una vez todos ellos habían partido, sus deberes habían finalizado.
sábado, 25 de octubre de 2014
Segundo encuentro de Elegantes en Ormaiztegi
El año pasado por estas fechas os anunciábamos el Primer Encuentro de Elegantes en Ormaiztegi y como las buenas propuestas deben de tener larga vida, venimos a proclamaros que hay segunda edición y que promete ser incluso mejor que la primera.
Para todos aquellos que quieran acercarse a la localidad el 22 de noviembre, disfrutarán de un viaje al pasado, a la segunda etapa de la Belle Époque (1900- 1907). Algunos miembros de Anacrónicos Recreación Histórica han trabajado duramente desde el año pasado en talleres y asesoramiento para darle una mayor rigurosidad histórica al evento. Así como, gracias al Museo Zumalakarregi, se ha podido contar también con la ayuda de Viriginia Ameztoy y Gill Connon.
El Dress Code se compone de Traje de día o paseo de otoño/invierno y traje de baile y en el planing del día podemos encontrar desde un desayuno en una cafetería de vuelta al pasado, una sesión de fotos, juegos, lecturas, un paseo a pie o en carruaje (confirmados dos carruajes y dos coches de principios de siglo), una comida popular con menú (aprox. 20 euros), y un baile en el frontón del pueblo que estará decorado como el salón de baile del antiguo balneario y también una chocolatada.
¿No os apetece acompañarnos? ;-)
jueves, 9 de octubre de 2014
Madrid, otra mirada
Un año más, el Ayuntamiento de la Comunidad de Madrid organiza "Madrid con otra mirada" (MOM) para que todos los ciudadanos contemplen la capital española con otros ojos. Este año, 52 espacios diferentes a contar entre museos, bibliotecas, parques, iglesias, jardines y otros lugares, se suman a esta iniciativa que tendrá lugar los días 17 y 18 de Octubre.
Nuestra colaboración tendrá lugar en el Museo Cerralbo el día 18 de Octubre a partir de las 11h de la mañana y consistirá en recrear y ambientar las distintas dependencias del palacio madrileño siguiendo la moda de 1900. A lo largo de las espectaculares estancias de la institución, nuestros miembros recuperarán aquel pasado en el que vivía el Marqués, haciendo revivir al público aquellos usos y costumbres hoy perdidos.
La Belle Epoque por lo tanto, entrará en el museo donde la inmersión histórica será completa a partir de las 12:30h de la mañana, hora en la que llegará un Ford T de 1915 al museo y donde se hará una demostración pública de su puesta en marcha y sistema de arranque.
No os perdáis este viaje al pasado para ver Madrid con otra mirada. ¡Os esperamos!
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