lunes, 7 de diciembre de 2015

Velas, quinqués y bombillas. Formas de iluminarse en el S.XIX

     Hagamos un pequeño juego. Ahora mismo, en este instante, ¿cuántos objetos tienes a tu alrededor que no necesiten enchufarse a la red eléctrica o que carezcan de batería?

     Hoy prácticamente sería imposible, o por lo menos sería mucho más costoso físicamente, realizar nuestras tareas diarias sin electricidad. Muchos ni si quiera podríamos realizar nuestro trabajo. Nuestro coche no arrancaría y no podríamos disfrutar de nuestros momentos de ocio. Si nos quitaran todos los interruptores de nuestra casa, ¿cómo iluminaríamos nuestras actividades?

     Durante el S.XIX se podían encontrar los siguientes sistemas de iluminación:

     Lámparas de aceite
     El primer sistema de iluminación que utilizó el hombre fue el fuego. Mediante antorchas se iluminaban el interior de las cuevas. Más tarde, aparecerían los candiles que utilizaban como combustible aceite o grasa animal. Los primeros recipientes utilizados eran cráneos o conchas de molusco, piedra o terracota. El posterior uso del bronce y el hierro haría que los diseños se fueran haciendo más elaborados.

     En los siglos posteriores los esfuerzos se encaminaron a mejorar la eficiencia de éstas lámparas. Leonardo Da Vinci modificó diseños anteriores y  consiguió una nueva lámpara con una mecha que se quemaba de forma constante, al añadir una lente de cristal la superficie de trabajo recibía niveles de iluminación que permitían la lectura nocturna.
     El descubrimiento del petróleo en 1859 por Edwin L. Drake produjo una nueva fuente de gran eficiencia luminosa. Las lámparas de aceite pasaron llamarse quinqués. donde se usaba un derivado del petróleo por destilación, el querosén.




















     Velas
     La invención de la vela se produjo independientemente en diferentes culturas.
     Los egipcios y los cretenses las tenían en el 3.000 AC
     Las primeras velas eran hechas con palos de madera recubiertos con cera de abeja, se piensa que los fenicios fueron los primeros en usar velas de cera (400DC) el uso de velas no era tan común como el de lámparas de aceite, pero su uso se incrementó durante el medievo. Durante los siglos XVII y XVIII las velas eran la forma más común para iluminar los interiores de los edificios.
     Con el auge de la industria ballenera se utilizó el aceite de ballena para fabricar velas que aportaba una llama más nítida y constante que la producida por las velas de sebo. Esta llama constante se convirtió en la medida standard para la iluminación artificial (la candela)
     El uso de velas se fue sustituyendo paulatinamente por la iluminación a gas.

     Lámparas de gas.
     Aunque antiguos códigos egipcios y persas hablan de explosiones de gases que brotaban a través de fisuras en tierra; y se sabe que los chinos usaban gas para iluminar ciertas minas, no fue hasta 1794 que Jean Pierre Minckler produjo luz por primera vez con gas mineral.
     Posteriormente se empezaron a iluminar almacenes y calles con sistemas de alumbrado donde se conducía el gas por conductos de metal. El gas se convirtió en un combustible estable y eficiente respecto a otros sistemas de iluminación tradicionales. Y se utilizó ampliamente en el ámbito industrial.
     Mas tarde se empezó a usar en el ámbito doméstico, usado únicamente como sistema de iluminación. Pero sólo estaba reservado a clases altas de la sociedad, debido a su gran coste. Una fábrica de gas con su red de canalización por todo el espacio urbano constituía una gran inversión que sólo se podía amortizar si se contaba con un crecido volumen de demanda.



   


     Lámparas eléctricas.
     Durante siglos se había estudiado la electricidad, pero no fue hasta finales del S.XIX cuando se le empezó a dar un uso práctico.
     Frederick de Moleyns en 1841 patentó la primera lámpara incandescente. Y en 1879 Thomas A. Edison produjo una lámpara incandescente con un filamento carbonizado que se podía comercializar y que producía luz constante durante un periodo de dos días.
     Los primeros pasos de la industria eléctrica española se dieron en 1875 en Barcelona. En un primer momento la producción eléctrica se destinó a la iluminación de talleres y establecimientos. En las calles el alumbrado eléctrico fue ganando al gas, debido a que los costes de mantenimiento e instalación eran inferiores, y las instalaciones más seguras.
     Como en un principio la corriente eléctrica era continua (no podía trasportarse a grandes distancias), los sistemas de producción tenían que estar cerca del lugar de consumo.
     El alto coste de las instalaciones reservó la iluminación eléctrica a los hogares más pudientes y retrasó el uso de la electricidad en el ámbito domestico hasta el comienzo del S.XX.



















     La invención del sistema de corriente alterna por Nicola Tesla a partir de 1884 y su implantación en la iluminación de la Feria Internacional de Chicago en 1893, produjo un incremento exponencial de la demanda eléctrica.






2 comentarios:

Pedrete dijo...

Un invento extraordinario a todas luces.

Muy interesante esta entrada.

¡Un cordial saludo!

Anacrónicos Recreación Histórica dijo...

¡Muchas gracias Sr. Trigos! Siempre resulta un ejercicio interesante pensar cómo sería nuestro día a día 150 años atrás.