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jueves, 26 de septiembre de 2019

Valentín Carderera

Con la vuelta del verano museos, galerías y centros de arte comienzan a inaugurar sus nuevas exposiciones.De esta manera, del 27 de septiembre 2019 al 12 de enero del 2020 en la Biblioteca Nacional se podrá conocer y profundizar al dibujante, coleccionista y viajero romántico Valentín Carderera (1796-1880). 

Este pintor aragonés, estudioso, divulgador, coleccionista y viajero, dedicó sus esfuerzos a la salvaguarda del patrimonio histórico español. Carderera recorrió gran parte de la Península para dejar testimonio a través del dibujo y la acuarela de monumentos destacados, muchos de ellos en peligro de desaparición ante la fuerza de la modernización que impuso el nuevo orden liberal. A esta voluntad de recuperar y revindicar el pasado ha de ligarse su pasión por el coleccionismo y la bibliofilia orientándose la exposición a mostrar la identidad de este personaje tan multidisciplinar como polifacético. Su personalidad romántica estuvo siempre ligada a la historia y el arte. 

Datos de interés. Horario de visita:
De lunes a sábados, de 10:00 a 20:00 h.
Domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 h.
Entrada libre y gratuita.


Retrato de Carderera por Madrazo y Kuntz

sábado, 24 de enero de 2015

Las casas de muñecas

Existen muchas cosas que pueden trasladarnos al siglo XIX y una de ellas son las casitas de muñecas. ¿Qué niño o niña no ha soñado alguna vez con una?


Hace algunos meses que seguimos el blog de Pedrete Trigos, un gran miniaturista sevillano que recrea con suma delicadeza y exquisitez los diferentes ambientes decimonónicos. Os recomendamos seguir su blog y deleitaros con las obras de este grandísimo artesano.  


Así que conociendo su obra y admirándola, le hemos pedido que nos hable más de las casas de muñecas y nos sumerja en este mundo de la miniatura refinada.

¿De dónde viene este gusto por las casas de muñecas y dónde aparecieron? A pesar de que los historiadores nunca han demostrado demasiado interés por los niños, sus vidas y sus juguetes, sabemos que la historia de las casas de muñecas comienza en la Alemania del siglo XVI y en los Países Bajos durante el siglo siguiente. Las casas de muñecas inglesas hicieron su aparición a principios del siglo XVIII y las norteamericanas a finales del mismo siglo. En el siglo XIX se generalizaron entre las familias aristocráticas y burguesas y no había un niño bien que no tuviera en su sala de juegos un hogar en miniatura.


 ¿Por qué nos atraen tanto las casitas de muñecas? La explicación es bien sencilla: además de recrear a nivel minúsculo todo aquello que conocemos, existe un placer reconfortante y sin igual en buscar, comprar y organizar el contenido de una casa de muñecas. Los objetos en miniatura han proporcionado gran placer a los hombres a lo largo de toda su historia y de hecho, muchos coleccionistas de casas de muñecas poseen el deseo de crear un ambiente hogareño, feliz y seguro en miniatura.
 
La mejor forma de comenzar una colección de miniaturas consiste en encontrar una casa de muñecas interesante, ya sea antigua o de reciente fabricación, que merezca la pena decorar. Las casas de muñecas seducen a mucha gente por varias razones; la atracción de la miniatura en sí, la nostalgia de la casa de muñecas que un día (o nunca) se tuvo, la admiración por la habilidad de un artesano o la necesidad de crear algo bello, pero para la mayoría de la gente es la magia de un mundo de evasión. Los coleccionistas pueden tener una casa de campo de estilo Tudor, una réplica de su propia casa, una tienda, un colegio, una iglesia o una taberna. El escenario puede ser una vitrina, una casita o un cajón. En ese mundo en miniatura no se pagan impuestos, alquiler o hipoteca. Puede haber cocinas llenas de criados que no cobran nada y apetitosas comidas que no huelen y no se estropean. En realidad, nadie tiene que cargar cubos de carbón o fregar el suelo.


Aunque algunos puristas no permiten intrusos en sus habitaciones, casi todos los coleccionistas modernos procuran mostrar actividad; la familia come, juega, duerme, recibe visitas y tiene aficiones. Los criados se ven atareados, y todas las figuras desprenden vida y humor. Puede haber invitados para la cena, riñas en el cuarto de jugar, accidentes de cocina e intrigas amorosas. Se pueden crear buenos escenarios, pero las "personas" reales son esenciales. Con ellas se pueden tener familias específicas, gente famosa, y una gran variedad de personajes identificables; la institutriz, el maestro de escuela, el médico, el ama de llaves, el granjeo, el buhonero, la modista, el tendero, el tabernero y muchos más.


 Antes de vestir sus muñecos, uno debe elegir una fecha aproximada para su casa. Si su arquitectura es de estilo barroco o victoriano, sus muebles y habitantes deben ser todos de la misma época. La casa puede decorarse por ejemplo al estilo victoriano, y todo lo que sea de un estilo anterior serán antigüedades. El estilo del vestuario de la señora de la casa marcará la fecha límite, y no deberá haber absolutamente nada en la casa que sea posterior a él. Esto incluye el mobiliario, los aparatos de cocina y domésticos, las telas y los empapelados, las alfombras, la iluminación, los cuadros, los adornos, los libros y los juguetes de los niños.


¿No os han entrado aún más ganas de haceros liliputienses y poder disfrutar de todos estos detalles? ¡A nosotros desde luego que sí!

P.D. Queremos agradecer a Pedrete Trigos que nos mostrase este mundo y nos hablara de las casas de muñecas. ¡Gracias, artista!.

domingo, 5 de mayo de 2013

La moda de Hollywood a subasta

Debbie Reynolds, la actriz de "Cantando bajo la lluvia" vende "on line" un vestuario legendario del Hollywood de su época dorada. A sus más de 80 años ha puesto en marcha una tienda online con los tesosos cinéfilos que ha ido recopilando desde los años 70, cuando los grandes estudios (MGM, RKO...), arruinados, sacaron a subasta sus colecciones. Reynolds pujó por todo lo que pudo como el sombrero de Chaplin, el de Harpo Marx pegado a la peluca, el vestuario de "Mogambo"... haciéndose con la mayor colección conocida de este tipo.
 
 
 
"Mi amor por el coleccionismo surgió al comienzo de mi carrera en la metro", explica Reynolds. "Solía pasar mi tiempo libre en el departamento de vestuario, disfrutaba viendo cómo gente increíblemente talentosa creaba el guardaropa de los actores. Me fascinaba que fueran capaces de traducir una simple sugerencia del guión, a veces incluso un diálogo entero, en un traje magnífico.Aquella era la época de los grandes diseñadores que trabajaban para la Metro, como Helen Rose o Walter Plunkett, que hizo el vestuario de "Cantando bajo la lluvia".
 
Con el tiempo, coleccionar y preservar objetos históricos de Hollywood se convirtió en una prioridad (casi obsesión) para ella. Ha atesorado vestidos, accesorios y muebles de las películas más famosas y queridas del mundo para abrir un Museo de Holywood que abarcara desde los inicios del cine hasta la actualidad.

 
 
La expuso primero en su hotel de las Vegas y después, en 1972, en el Hollywood Motion Picture Museum pero la ruina económica la obligaron a alejarse del sueño de abrir un museo dedicado a la meca del cine e ir cerrando esos lugares y a desprenderse de sus preciados objetos.
 
 
En el 2011 subastó casi 1.000 piezas millonarias entre las que se encontraban el vestido de Marilyn Monroe en "La tentación vive arriba" (por 5,5 millones de dólares), el de Audrey Hepburn en "My fair lady", el conjunto de Julie Andrews (con guitarra incluída) en "Sonrisas y lágrimas", el de Dorothy y sus chapines de rubí en "El mago de Oz"...
 


















Hace un mes, Reynolds abrió una tienda online: www.debbiereynoldsstudiostore.com donde vende directamente el resto de piezas que aún conserva como los zapatos de Kim Novak, el vestido de Eva Marie Saint en "El árbol de la vida", la americana de Cary Grant en "Me siento rejuvenecer" o miles de vestidos y complementos a la espera de un comprador.