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sábado, 22 de junio de 2019

Exposición sobre la reina Victoria de Inglaterra

En el 2019 se cumple el bicentenario de una de las grandes reinas que ha tenido Reino Unido: Victoria (1819-1901) y el palacio de Buckingham, sede de la monarquía desde que ella lo acomodó y se instaló en él, le rinde homenaje con una gran exposición sobre su persona y reinado. El palacio no solo la acogió desde que decidió mudarse a él con apenas 18 años sino que fue el escenario de la mayoría de los nacimientos (nueve en total) que tuvo la reina con su esposo, el príncipe Alberto de Sajonia (aprovechamos para recomendar además la serie "Victoria" en cuyas tres temporadas - de momento - se muestra su carácter, su reinado y sus relaciones personales con Gobierno y familia). 


Regresando al palacio de Buckingham, ese palacio que fue creciendo junto al reinado de Victoria acogiendo fastuosas mascaradas y bailes de Estado, expone trajes reales que utilizó la monarca, retratos, joyas... para acercarnos, 200 años después a una de las grandes reinas que dio nombre a toda una época

La exposición sobre Victoria, su reinado y época se puede visitar desde el 20 de julio al 29 de septiembre del 2019. 

viernes, 3 de julio de 2015

El luto en el S.XIX

En una sociedad tan rígida y llena de convenciones como la del  S.XIX, la expresión del dolor por un ser querido no escapaba a una serie de normas y rituales, que cualquier persona educada y cristiana debía seguir estrictamente.
 
La muerte estaba muy presente en el día a día, el porcentaje de mortalidad infantil era altísimo y la expectativa de vida era sólo de 42 años.
 
Tan grande era el protocolo  a seguir, que se editaron por toda Europa gran cantidad de manuales, donde se especificaban las normas a cumplir.
 
Aunque los romanos utilizaban túnicas negras o de colores oscuros para expresar el dolor por la pérdida de un ser querido, fueron una serie de leyes y normas promulgadas por los Reyes Católicos las que regularon el luto en España. A raíz de la muerte del príncipe Juan en 1497, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón  ordenaron la Pragmática de Luto y Cera, por la cual, el luto debía representarse con el color negro. Anteriormente a esta pragmática, el luto era de color blanco. Tan estrictas eran esas normas que hubo que reprobarlo en el Concilio de Toledo; y en 1729, Felipe V definió una nueva pragmática más “relajada”.

 


En el siglo XIX la mujer era considerada “el ángel del hogar” y su actividad básicamente se centraba en el cuidado de los hijos y de la residencia familiar. Supeditada al marido, padre, o hermano, el luto femenino siempre fue más severo que el masculino.
 
En 1861 ocurrieron dos desgracias en Inglaterra que marcarían las normas del luto a partir de la segunda mitad del S.XIX. En este año murió la Reina Madre  y poco después el príncipe  Alberto marido de la Reina Victoria. La corte se sumió en un riguroso luto, que la reina prolongó hasta su muerte cuarenta años después.
 

 


La duración del luto variaba según el grado de consanguinidad con el difunto. La costumbre más general es de un año o dos por los esposos, padres e hijos; seis meses al menos por abuelos y hermanos; tres por tíos o sobrinos, y uno por parientes más distantes.
 
Por regla general el luto se dividía en cuatro periodos:
 
Primer periodo de luto o luto riguroso: usado por un año y un día.
 
La ropa debía de ser de género opaco y sin adornos excepto el crepe.
 
La mujer de clase alta podía seguir la moda, pero siempre usando tejidos de seda o lana.
 
El rasgo más distintivo de este periodo era el largo velo de crepe negro que llegaba a la altura de la cintura o las rodillas. También debían usar un bonete.
 
No se usaban adornos o joyas, excepto si eran de ebonita, azabache, vidrio (negro) o joyas hechas con el pelo del propio difunto.
 
La mujer sólo podía dejar su hogar para ir a la iglesia o visitar familiares directos.
 
Si la mujer tenía hijos pequeños a los que cuidar y carecía de ingresos, se permitía un nuevo matrimonio después de este periodo.
 
Segundo periodo de luto: duraba 6 meses.
 
El bonete se puede adornar con flores o cintas blancas o negras y el velo de crepe se acorta y se puede usar levantado sobre la cabeza
 
Tercer periodo de luto: duraba entre 3 y 6 meses.
 
Los adornos de crepe se reemplazaban con adornos de seda negra, cinta negra y encaje. El velo se acortaba aún más y se podía dejar de utilizar, al igual que el bonete.
 
Cuarto Periodo de Luto o alivio de luto: duraba seis meses
 
Los trajes podían ser diseñados a la última moda, sólo tenían que ser hechos con colores de medio luto como el gris, violeta, lila malva y blanco.
 
El viudo sólo tenía un periodo de luto. Éste duraba entre seis meses a un año. Podía continuar su vida normal trabajar, e incluso podía volver a casarse.

Los niños llevan luto blanco hasta los siete años. De siete a diecisiete años se combinaba el blanco con adornos negros en el verano y gris con adornos negros en invierno. Una muchacha era considerada mujer a los 17 años y debía usar luto riguroso si un familiar moría.

El duelo impedía asistir a eventos de placer mundano como fiestas. Durante el periodo de luto riguroso no se recibían ni se devolvían visitas domiciliarias, excepto las de pésame durante los primeros días.
 




La persona que estaba de luto debía utilizar tarjetas, papel y sobres de luto con franja negra. Cuando el luto finalizaba, y se quería reintegrarse en la sociedad, se debían dejar tarjetas a los amigos y conocidos avisando de que se podía recibir y hacer visitas.
 
Con la muerte tan presente en el día a día, la visita a los cementerios era obligatoria y las familias gastaban todo lo que podían para conseguir las mejores sepulturas. Los monumentos eran generalmente simbólicos, ya sean religiosos (cruces, ángeles), símbolos de la profesión del difunto (espadas para un general, brocha para un pintor) o símbolos de muerte.

Entorno a los funerales también existían multitud de supersticiones: Las embarazadas no debían asistir a los funerales. Se cubrían los espejos de las casas por la creencia de que el espíritu del difunto quedaba atrapado en ellos. Los relojes se paraban en la habitación donde ocurría el fallecimiento. No se estrenaba ninguna prenda en los funerales, pues se creía que traía mala suerte, especialmente estrenar zapatos.
 
Las carrozas fúnebres y los caballos eran adornados con plumas negras de avestruz, salvo si se trataba de un niño, que entonces eran blancas, al igual que el ataúd.
 
Por otra parte el funeral de una persona pobre, tenía que ser en domingo, único día en que no se trabajaba. Sin embargo si la familia no tenía ahorrado el dinero para poder efectuar el funeral en domingo, después de la muerte, el cadáver debía permanecer en la casa hasta el siguiente domingo.
Con la muerte de la Reina Victoria en 1901 y el inicio del periodo eduardiano, las costumbres en el luto se fueron relajando. Aunque en España siguieron conservándose bastante arraigadas hasta bien entrada la década de los años sesenta.

Para saber más:
http://museodeltraje.mcu.es/popups/06-2008.pdf

lunes, 13 de abril de 2015

La Era victoriana

Si realmente el siglo XIX tiene un sobrenombre, éste es el de "era victoriana". Fue uno de los periodos más prósperos de Inglaterra y el país al que miraban el resto de naciones. Durante gran parte de este siglo, el trono inglés estuvo presidido por la reina Victoria, quien se sentó en él en 1837 y no se levantaría hasta 63 años después, convirtiéndose su reinado en el más largo de toda Gran Bretaña.
 
 
Históricamente, la época victoriana se encuadra por tanto desde el segundo cuarto del siglo XIX hasta 1901, fecha en la que muere, sucediéndole su hijo Eduardo VII.
 
Este siglo XIX inglés abarcó un florecimiento como nunca antes se había dado, tanto en la esfera política, económica, cultural o social. Fue la época del ferrocarril, del barco de vapor, de Charles Dickens, de Darwin y más tarde de la llegada de la electricidad,... en el que todo lo que sucedía en Inglaterra, tenía una repercusión mundial (no olvidemos que casi un cuarto de la población mundial estaba bajo el dominio británico gracias a las colonias que poseía).
 
Bajo el dominio de la reina Victoria la industria del acero, el hierro y el carbón floreció. A la revolución industrial tendríamos que añadir la textil, con nuevas máquinas como la hiladora Spinning Jenny, que facilitó el incremento de la producción. Las industrias comenzaron a modernizarse y a proliferar, lo que cambió sustancialmente el paisaje inglés. Ciudades y pueblos conectados antes por carreteras y por servicios de postas quedaron unidos gracias al ferrocarril, el gran medio de masas que trasladaba pasajeros y que hacía posible las grandes migraciones de personas y el cargamento inmenso de mercancía del campo a la ciudad. Los alimentos llegaban más frescos a las mesas gracias a la velocidad del vapor y las condiciones culinarias fueron más saludables y variadas.
 
 
Las condiciones laborales mejoraron comenzando a existir asociaciones de obreros y luchas por conseguir reformas sociales. Una novela que recomendamos donde se aprecian estos cambios es "Norte y Sur" de Elizabeth Gaskell.
 
 
El universo de las letras y la ciencia también se verá consolidado en esta época victoriana como uno de los mejores. La gran pluma de Charles Dickens eclipsará a los demás autores pero otros que sobresalen durante el siglo XIX son las hermanas Brönte, Wilkie Collins, Anthony Trollope, Thackeray, George Eliot, y posteriormente, Stevenson por citar sólo a unos pocos.
 
A principios del siglo XIX dos nuevas sociedades irrumpen con gran fuerza y nuevas ideas en la Inglaterra victoriana: The Royal Institution of Great Britain y The British Association for the advancement of science. Ambas darían un nuevo empuje, tanto a la actividad académica como muy especialmente a la popularización del conocimiento científico como hizo Darwin cuando presentó su "Origen de las especies".

martes, 13 de mayo de 2014

La Gran Exposición Universal de Londres de 1851

El concepto de “Gran Exposición” surgió como tal tras la exposición de 1851. Anteriormente se dieron un cierto número de exposiciones internacionales, pero de carácter más restrictivo y en las que se trataba aspectos más concretos. No fue hasta que se llevó a cabo la idea del Príncipe Alberto, que dichas exposiciones tomaron la noción que hoy día conocemos, como muestra del progreso de la humanidad y de los logros de todos los pueblos del globo. En un principio tuvieron un claro fin imperialista y propagandista pero, a lo largo de los años prevaleció la “Gran Exposición” o “Exposición Universal”, como muestra única del progreso.

 
En un principio, el Príncipe Alberto desarrolló la idea de una Gran Exposición sin contar con la ayuda de nadie. El soñó con una exposición que tenía que superarlas a todas, una exposición que no sólo se centrara en lo útil o en lo ornamental, sino que también destacara por su contenido moralizante, un “monumento internacional a las grandes virtudes de la civilización: la paz, el progreso y la prosperidad”.


Durante dos años maduró sus planes atendiendo hasta a los más mínimos detalles, entregándose en cuerpo y alma a la tarea. Y no fue hasta que lo tuvo todo claro, que no convocó a una pequeña comisión a la que presentó el plan que, evidentemente, fue aprobado sin demora. Esta comisión  fue designado por él, dirigiéndolo bajo la presidencia honorífica de la Reina.

El Príncipe Alberto planteó esta exposición de una forma global y pretendía que en ella se expusieran tanto los nuevos adelantos, así cómo pequeñas muestras de la historia de la humanidad. El fin de la misma fue el de exhibir todos los adelantos de la industria de todas las naciones del mundo y su lema fue el “Progreso”.


La exposición superó en envergadura a todo lo que habían esperado y, una vez mandadas las invitaciones, se dieron cuenta de que no habría lugar en todo Londres, capaz de albergar un evento de esas características. Estaban a finales de 1850 y la inauguración se había fijado para Mayo del siguiente año.

Rápidamente se convocó un concurso al que se presentaron más de 230 proyectos, pero todas las propuestas implicaban un gasto monetario y de tiempo material, que el comité no estaba capacitado para asumir.


Se mencionó el nombre de Joseph Paxton, antiguo jefe de jardineros del duque de Devonshire. El plano final se concluyó en 9 días, y tanto le gustó a la reina que le confirió el título de Sir, el mismo año de la feria. La exposición se inauguró el 1 de mayo y se registraron más de 6 millones de visitantes.

A la inauguración asistió la reina con dos de sus hijos, el príncipe Alberto, el Arzobispo de Canterbury, militares y altos dignatarios nacionales y extranjeros.


Ese día una friolera de medio millón de personas visitó la exposición. Y para desgracia de sus detractores no hubo el más mínimo incidente. Se habían instalado unos 14.000 expositores, de los cuales, cerca de la mitad pertenecían a Gran Bretaña o a sus colonias.

A pesar del ruido ensordecedor (pues las máquinas expuestas estaban continuamente en marcha) la gente acudía en masa a contemplar locomotoras, motores marinos, las prensas hidráulicas, los telares mecánicos... En total había más de 6.500 expositores dedicados exclusivamente a mostrar los avances de los diferentes países en la Revolución Industrial. El más desarrollado de todos resultó ser Bélgica ya que contaba con ricos depósitos de carbón, hierro, cinc y mármol además el 10% se dedicaba a la producción de productos químicos, maquinaria de hierro y telas de lino y lanas.

 
Otros de los elementos expuestos que también llamaron la atención fueron cerdos en conserva, rotativas, una “cama despertadora” (Arrojaba un cubo de agua fría a su ocupante a una hora predeterminada), perfumes franceses o una estufa prusiana en forma de caballero con toda su armadura.

Aunque, en definitiva de todos los avances que se presentaron en la Exposición, los que más repercusión tuvieron fueron los excusados en el interior de las casas, las bañeras fijas, las estufas de gas y los refrigeradores. Todos ellos de uso más doméstico y que suponían una mayor comodidad y ahorro de tiempo en la vida diaria.


El día de la clausura la Reina recorrió emocionada toda su extensión, presa de la melancolía y del gozo pues era además en 12º aniversario de su compromiso con el Príncipe Alberto. Años después, el Albert Memorial, fue construido lo más cerca posible de la ubicación de la Exposición, en los jardines de Kensington.

La exposición duró un total de 140 días y tuvo un total de 6.000.000 de visitantes, siendo el 7 de Octubre de 1851 el día que más visitantes se contabilizaron, un total de 110.000, cifra exorbitante teniendo en cuenta que en la época Londres contaba únicamente con 2.300.000 habitantes. A lo largo de las 23 semanas de exposición se informo además de tan sólo 12 carteristas y de 11 personas robando artículos de poca importancia.

Generó unos beneficios de en torno a 165.000 libras que fueron empleadas para la compra de un terreno en South Kensisngton en el que se construiría en Museo Nacional.


El pabellón de Paxton que el príncipe Alberto eligió para contener en él la Exposición Universal de Londres desapareció tristemente en 1936 debido a un incendio). Como anécdota, reseñar que inspirado en este Crystal Palace londinense se construyó el llamado pabellón-estufa (1887) del parque del Buen Retiro de Madrid (lo que actualmente se conoce como el Palacio de Cristal) para la Exposición General de Filipinas. ¡Y éste sí que queda en pie!



BIBLIOGRAFÍA:

NEWSOME, D.: “El mundo según los victorianos. Percepciones e introspecciones en una era de cambio”
CHARLOT, M. /MARX R. (Dir.): “La era victoriana o el triunfo de las desigualdades”. ED.: Alianza
TOURNIER, P.: “Londres. Las claves de su historia”. Colección: Ciudades en el tiempo. Vd.: Robinbook. Barcelona. 2001
VV.AA.: “La edad del progreso 1850-1910”. Colección. Atlas culturales del mundo. ED.: Folio S.A. Barcelona 1995. 2 volúmenes.
STRACHLEY, L.: “Reina Victoria. Símbolo de una era”. Ed.: El Ateneo (Grupo ILHSA S.A.).Argentina. 2004
BRIGGS, A.: “Historia Social de Inglaterra”. Ed.: Alianza. Madrid. 1994
VV.AA.: “Arquitectura y urbanismo del siglo XIX”. Ed.: Teide. Barcelona.1987
http://www.expo92.es/otras_exposiciones/27_exposicion_londres_1851
http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Exposici%C3%B3n