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martes, 2 de septiembre de 2025

¿Qué se come en la época de la Regencia en una excursión campestre?

Muchos nos hemos preguntado qué se comía en un picnic durante la época de Jane Austen. Aqui os decimos algunos platos.  

Entrantes

Bocados vegetales
Salmagundi (es una mezcla compuesta casi siempre de lechuga, carne, mariscos, verduras, flores, condimentos y especias)

Platos principales:
Lomo de cerdo
Pollo asado
Pasteles de carne
Embutidos

Postres:
Frutas y frutos secos
Syllabub (inventado en el siglo XVII, se elabora a partir de nata cuajada con zumo de frutas, se realza con un alchol ligero como sidra o un dedo de oporto)

Bebidas
Té con nata y azúcar
Zumo de fruta con gas
Vino ligero

* Este menú está extraído de la excursión campestre a Box Hill en la novela "Emma" de Jane Austen.


miércoles, 27 de mayo de 2020

Estreno de próximas películas ambientadas en los siglo XIX y XX

Aunque la actual situación sanitaria ha pausado temporalmente nuestras vidas y aún no sabemos cuándo podremos volver del todo a la normalidad, lo cierto es que, más allá del horizonte, sea dónde sea que éste se ubique, hay una infinidad de planes que nos esperan. Entre ellos, el estreno de nuevas películas ambientadas en nuestro momento favorito, el siglo XIX y principios del XX.

Hay para todos los gustos, desde cine juvenil con Enola Holmes hasta una de espías con The King’s Man: La primera misión, pasando, cómo no, por la intriga con Muerte en el Nilo. Algunas de ellas, debido a los recientes acontecimientos no tienen aún fecha prevista, aunque sus creadores confían en que llegarán antes de que acabe el año.

Estas son todas las películas de nuestra época que llegarán a los cines en los próximos meses:


El jardín secreto – 14 de agosto


Basada en la novela homónima de 1910 de Frances Hodgson Burnett, el filme narra la historia de una huérfana que descubre un mundo de fantasía en su propio jardín. La película está dirigida por Marc Munden (Pétalo carmesí, flor blanca) y protagonizada por Colin Firth (Orgullo y Prejuicio) y Dixie Egerickx (Summerland).


The King’s Man: La primera misión – 18 de septiembre


Tras el éxito de Kingsman: Servicio secreto y su secuela, llega ahora la historia de cómo se originó esta peculiar agencia de espionaje británica. Ambientado en la Primera Guerra Mundial, el filme fantasea en torno a una trama de aventuras basada en personajes que protagonizaron algunos de los momentos más relevantes de principios de siglo XX. El tráiler de la cinta deja entrever la presencia de Rasputín o el archiduque Francisco Fernando. Dirigida por Matthew Vaughn (Kingsman, Servicio Secreto) y protagonizada por Ralph Fiennes (El gran hotel Budapest).


Muerte en el Nilo – 9 de octubre





La controvertida adaptación de 2017 de la novela de Agatha Christie Asesinato en el Orient Express concluyó con Hércules Poirot rumbo a un crucero por el Nilo. En esta secuela y a la vez adaptación de una de las obras más emblemáticas del detective, Kenneth Branagh (Frankenstein de Mary Shelley) vuelve como director y protagonista.









Cuento de Navidad – Diciembre





Esta nueva versión de animación del clásico de Dickens promete dar un giro de 180 grados al relato original. Aunque todavía no se sabe mucho de la película, su director, Jacqui Morris (McCullin), cuenta con un reparto de estrellas entre las que figuran Martin Freeman (El Hobbit) y Andy Serkis (El amanecer del planeta de los simios).









Louis Wain – Sin fecha


Este filme, protagonizado por Benedict Cumberbatch (Descifrando Enigma) y dirigido por Will Sharp (Flowers) narra la vida de Lous Wain, un artista británico de finales del siglo XIX conocido por sus curiosos dibujos de gatos antropomorfos.









Enola Holmes – Sin fecha


Esta película adapta la serie de novelas juveniles escritas por Nancy Springer sobre la hermana pequeña de Sherlock Holmes. La pequeña investigadora estará interpretada por Millie Bobby Brown (Stranger Things), mientras que Henry Cavill (El hombre de acero) dará vida al célebre detective de Baker Street. Aunque la película iba a ser estrenada en cines, finalmente llegará a través de Netflix.

viernes, 22 de mayo de 2020

Tutorial: Camisa interior femenina 1800


Las camisas interiores son una prenda imprescindible de la indumentaria. Es lo que protege las prendas y los corsets de la transpiración del cuerpo. Hay que considerar que la ropa no se podía lavar constantemente, cosa que sí se podía hacer con la prendas interiores, camisas y pantalones a la turca o pololos.



En esta entrada explicaremos como hacer una camisa intima. Necesitaremos tela blanca lino o mezcla de lino y algodón, si queremos ser estrictos o de algodón 100% si tenéis la piel muy delicada; una cinta métrica, hilo blanco (siendo riguroso debería ser de lino, se puede conseguir por Internet), alfileres, jaboncillo (recomiendo un pedazo de jabón de lavarse las manos, así se irá cuando lavemos la camisa), una regla (cuanto más larga mejor) y una máquina de coser o aguja, dedal y paciencia, para hacerla enteramente a mano.


Requeriremos unas pocas de medidas:
Ancho de espada, de borde a borde con los hombros relajados.
Alto de pecho, es la medida desde el borde del cuello hasta la parte más sobresaliente del pecho.
El contorno de pecho, que se toma poniendo la cinta métrica perpendicular a nosotros por la parte más sobresaliente del pecho.
Largo de la camisa, desde el hombro donde se une con el cuello hasta el largo deseado (recomiendo una altura entre la rodilla y el tobillo)
Contorno de brazo, alrededor del bíceps sacando músculo.

Se puede dibujar directamente sobre la tela, pero hay que tener en cuenta que el patrón es trapezoidal y que no es buena idea empezar los hombros al lado del borde de la tela porque entonces, el bajo de la camisa se saldrá del tejido.


Entonces empezamos:

1/ Dibujamos una linea que mide el ancho de espalda más 10 cm – A


2/ Desde A calculamos donde estará el alto de pecho – B


3/ Medimos la mitad del contorno de pecho más 10 cm, y lo colocamos a la altura del alto de pecho centrándolo con la medida de hombros – C

4/ Calculamos el largo de camisa deseado y marcamos – D

5/ Unimos en una línea recta de final de cada hombro con el final de cada línea C hasta llegar al largo de camisa.

6/ Ahora dibujaremos el escote. Las medidas de éste dependerán del vestido que vayais a llevar, ya que tiene que quedar por dentro. Os recomendamos añadir 3 o 4 cm en el ancho y 2 en el alto, siempre colocando las medidas centradas – F y E

6bis/ Para el escote de la espalda, salvo que en vuestro vestido sea muy bajo, recomendamos que solo lo bajeis 3 o 4 cm. Es preferible que se vea un poco a que os paseis el tiempo luchando con mangas que se deslizan por los hombros.

6bisbis/ Redondead los bordes del escote (como en el dibujo); es mucho más fácil para rematar a la hora de coser.

7/ La manga es un rectángulo de 15 cm de largo por el contorno del brazo más 4 cm. Si quereis, podeis hacer la manga más o menos corta. Esta medida llega, más o menos, a medio brazo.

8/ El cuadradillo va en la zona de la axila y hace que la manga sea cómoda a la hora de tener que moveros con la camisa. Recomiendo que sea de 10*10 cm.



Ahora toca cortar las piezas. Hay que cortarla a 2 cm de distancia de las rayas que hemos hecho, de tal manera que tengamos margen de costura.

Una vez estén todas cortadas, unimos mediante costura el cuadradillo a su manga correspondiente por el lado de 15 cm (observad como está hecho en el dibujo).

Cuando hayamos terminado, cosemos los hombros y a estos las mangas haciendo coincidir el centro de las mangas (sin contar el cuadradillo) con la costura de los hombros.

Doblamos la camisa por los hombros y cosemos la parte baja de la manga, la otra mitad del cuadradillo y el lateral de la camisa.

Hacemos los puños y el bajo con puntadas invisibles a mano o con un pespunte a máquina; para el escote lo ideal sería hacer un dobladillo diminuto (como de 0,5 cm) y coserlo a mano con puntadas invisibles, pero se puede terminar colocando un bies de algodón blanco por la parte de atrás para que no se vea.

La costuras interiores, bien podéis rematarlas con unas tijeras de puntas, con una remalladora o una costura de festón a lo largo de los bordes de la tela. 

Nota: La foto de la camisa original pertenece a la colección del MET de Nueva York.  

jueves, 14 de mayo de 2020

El último juicio de Salem por brujería


Tal día como hoy, en 1878, comenzaba el último juicio por brujería de la historia de Salem, lugar donde, desde el siglo XVII, los colonos de Nueva Inglaterra habían llevado a cabo la que es la cacería de brujas más célebre de la historia. 

Una tal Lucretia Brown acusó a un ex-compañero suyo de secta llamado Daniel Spofford de intentar dominarla con sus "poderes mentales". Ambos pertenecían a una secta cristiana liderada por una mujer llamada Mary Baker Eddy. Cuando Brown enfermó repentina e inesperadamente, se le ocurrió que el culpable de esta situación debía ser sin duda Spofford, quien había sido expulsado de su peculiar culto. El caso fue desestimado por el tribunal convirtiéndose en el último juicio por brujería de Salem. ¡En plena época victoriana! 

domingo, 10 de mayo de 2020

#PassTheBrushChallenge




Como os anunciábamos en el post anterior en el que habeis podido ver muchas de las actividades realizadas por nuestros anacrónicos durante el confinamiento, aqui os presentamos el último reto al que nos hemos sumado, el de "pasa la brocha" en el que a través de ella, hemos viajado en el tiempo ¡sin movernos de casa!. Súmate al #PassTheBrush y diviértete con los cambios de estilismos. 

Y es que nuestra agrupación, como anacrónicos que somos, acerca el siglo XIX a la actualidad mediante juegos, recreaciones, retos y muchas actividades divertidas. ¡Confiamos en que os guste! 

jueves, 14 de noviembre de 2019

Recreación histórica en Toledo

En su deliciosa zarzuela El huésped del Sevillano, Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena ponían en boca de Cervantes aquel maravilloso monólogo que concluía con un sonoro: “Dichoso aquel que fuera español y toledano”. Siguiendo los pasos del Gótico flamígero de San Juan de los Reyes, pasando por la mezcla de culturas en las sinagogas de Santa María la Blanca y El Tránsito, contemplando los famosos cuadros de El Greco que tanto admiraron los noventayochistas, pisando las mismas calles que los personajes de las famosas leyendas de Bécquer o perdiéndonos en las sombras de los Cobertizos, los anacrónicos nos disponemos a salir en busca de la casa de Santa Teresa de Jesús, de la Catedral de La ajorca de oro, de la Plaza de Zocodover y el Arco de la Sangre.

Para ello, hemos organizado una visita a Toledo el fin de semana del 15 y el 16 de noviembre de 2019. El viernes 15, algunos de nosotros iremos al colegio Nuestra Señora de los Infantes, declarado recientemente el más antiguo de España, para dar una charlas y acercar el siglo XIX a los alumnos de Educación Secundaria.

El sábado 16, pasaremos la mañana paseando por Toledo y visitando alguno de los monumentos y museos más importantes de la ciudad. Comeremos en el Casco Antiguo y disfrutaremos de los entresijos de la Ciudad Imperial. ¡Os esperamos!

miércoles, 22 de mayo de 2019

"Tras la máscara" de Louisa May Alcott

En mayo del 2018 la editorial D'Epoca trajo a las librerías un nuevo título que llamaba la atención: "Tras la máscara", escrita por Louisa May Alcott (sí, la misma de "Mujercitas") en 1866, mismo año en el que se desarrolla la acción. 

La novela, ilustrada por Cassell's Magazine nos adentra en la aristocrática mansión de los Coventry, en Inglaterra, adonde llega la Srta. Jean Muir como institutriz. En sí la trama no parece llamar demasiado la atención si no fuera porque la riqueza de la obra, además de estar publicada por una editorial que es sinónimo de calidad y buen gusto, es la de profundizar en los personajes, convirtiéndose así en un thriller psicológico que poco a poco te atrapará hasta la última página. 
En una sociedad victoriana donde se regía por los convencionalismos, la autoridad del hombre y las reglas estereotipadas y encorsetadas de conducta surge esta antiheroína que esconde mucho más de lo que muestra y que tras su máscara (física y psicológica) esconde a una criatura fría, calculadora y que no se detendrá hasta conseguir su propósito. 

Hay que recordar que Alcott es americana y aunque la novela se desarrolle en Inglaterra, el personaje de Muir es muy poco inglés. Sus actitudes e intenciones son más propias de alguien de al otro lado del charco, pues bajo los tintes moralistas de la época, a todas vistas la actitud de la protagonista es del todo censurable a pesar de que rija bajo el pensamiento de la protagonista el lema "el fin justifica los medios". 

Esta joya olvidada de Alcott no os dejará indiferente. Su lectura es rápida, sencilla y corta, muy lejos de la obra que la empujó a la fama. 

lunes, 22 de abril de 2019

Exposición "El gabinete de descanso de Sus Majestades" en el Museo del Prado

El Museo del Prado debe su inauguración a Fernando VII y este año que se celebra el bicentenario de apertura de la pinacoteca (1819-2019) se ha querido recuperar, a modo de recreación histórica, cómo era el llamado "gabinete de descanso de Sus Majestades". En una de las salas del museo colgaron, desde 1828 un total de 44 cuadros, muchos de los cuales se han recuperado para escenificar cómo era esa salita hace 200 años. Además y como mayor reclamo (turístico deberíamos decir), la pequeña estancia anexa que hasta hace poco servía de diminuto pasillo intercomunicador de salas, se ha recuperado para el uso que tenía: la de higiene personal del monarca con un retrete cuyas vistas daban al Jardín Botánico. Ha regresado pues, ese inodoro (en préstamo en el Museo del Romanticismo) para ubicarse en el mismo lugar en el que originariamente se encontraba en 1830, creado por Ángel Maeso y cuyo carácter privado se mantuvo hasta 1865.



Se trata además del único mueble de la época que se conserva. Esta reconstrucción, por tanto, tanto del gabinete como del aseo de su majestad, puede considerarse fidedigna. De este modo, la muestra comisariada por Pedro J.Martínez Plaza (conservador del área de pintura del s. XIX) nos invita a reflexionar sobre el origen mismo de la institución vinculada de forma inherente a la corona  y cubriendo las pinturas los diferentes muros con ese "horror vacui" tan característica de los museos decimonónicos. 

La sala se creó en 1828 para el descanso del monarca Fernando VII y sus familares y estaba decorada con retratos reales. Su carácter restringido lo hizo invisible para el público hasta que hoy en día, gracias al bicentenario, se recupera para ser visto por la sociedad. 

La exposición estará abierta hasta el 24 de noviembre del 2019. 

lunes, 25 de marzo de 2019

El reloj de bolsillo, complemento ideal para el caballero


El reloj de bolsillo es un complemento que ha acompañado al caballero en la historia moderna y contemporánea. Surgido en el siglo XV, en s. XVIII dejó de ser un elemento exclusivo para producirse en masa, siendo el siglo XIX su época de esplendor. Se colocaba en el bolsillo del chaleco, a veces con leontina (cadena) o sin ella.

A continuación os hablamos de tres de las tipologías que se pusieron más de moda:

Saboneta: Es el reloj de bolsillo cuya esfera va cubierta con una tapa articulada. Para cada lectura hay que abrir y cerrar la tapa con un botón que lleva en la corona. 

 Media saboneta: Se dice que fue Napoleón Bonaparte, que se ponía enfermo con las pérdidas de tiempo que le producía la minucia de abrir la tapa del reloj cada vez que tenía que ver la hora, a quien se le ocurrió la idea de abrir un hueco en la tapa dando lugar a la “medio saboneta”, que en Francia se llama también “reloj Napoleón”.

Lepine: Reloj de bolsillo sin saboneta, sin protección del cristal y la esfera.



viernes, 22 de febrero de 2019

Indiana o las pasiones de Madame Delmare

Dentro de su colección "Delicatessen", Editorial D'Epoca nos trae a las librerías y bibliotecas esta primera novela escrita por George Sand. Contaba con 28 años y con un espíritu inquieto y revolucionario que en las páginas de esta novela se refleja. 


Hay que decir que como buena escritora dentro del siglo XIX, muchas de las 336 páginas que contiene el libro sobran por estar llenas de descripciones que nada aportan a la trama y que incluso entorpecen la lectura. Desde los ojos de un lector actual, cansan aunque es en ellas donde se afina a ver la crítica que hace contra la sociedad del momento y contra los convencionalismos sociales. 

La historia es sencilla: Indiana, muchacha ingenua y joven, está casada por conveniencia con el señor Delmare, un estricto y anciano coronel ya retirado. Bajo la protección del fiel e introvertido primo Sir Ralph vive una existencia aburrida, anodina y carente de atractivo hasta que conoce al frívolo Raymond, un apuesto aristócrata que tocará su corazón y hará tambalear su matrimonio, sus principios e incluso su honor. 

Desde el punto de vista literario, la novela está bien escrita, con una profundidad en los personajes que provoca que entendamos sus actos y sus sufrimientos. El lenguaje fluye en unas emociones demasiado exaltadas, víctimas de sus propias pasiones que hace ennoblecer a los sentimientos. Bajo un prisma social, este romanticismo en el que las enfurecidas expresiones del corazón quedan escritas (comienzan muy tranquilas y, como en toda relación, se desatan hasta llegar al clímax), no hace sino esconder una crítica feroz a los matrimonios de conveniencia, a cómo caballeros y damas debían casarse por deber sin importar sentimientos o afinidades. La diferencia de edad era trivial. Las injustas leyes matrimoniales imponían que las esposas eran propiedades y que los esposos, amos. 


Si se sabe leer entre líneas, la autora también establece muy bien la diferencia entre las debilidades femeninas y la virilidad masculina. Muy marcado el carácter de los personajes (salvo el de Ralph, que al principio parece anodino, insulso y hasta mediocre como un perro fiel) volteará al final esta marcada fuerza para demostrar que la mujer bien puede ser fuerte, decidida y audaz, lo que fue la propia George Sand en vida.


En resumen, la Editorial ha rescatado en una edición ilustrada esta obra escrita en 1832 en el que el adulterio es el principal eje para comprender una sociedad hipócrita y unas pasiones extremas. 

jueves, 14 de febrero de 2019

La sexualidad en la España del siglo XIX

El papel de la Iglesia española es fundamental en todo el proceso de la enseñanza en España, señalándose que la mujer debe jugar un papel secundario en la sociedad. Su misión es el de cohesionar a la familia. El prototipo de la mujer ideal de este siglo es una mujer perfectamente casada, reina del hogar, piadosa y siendo buena madre y esposa.

Toda le educación que se dignaba dar el sistema educativo a la mujer bajo el patrocinio de la Iglesia, no era el educarlas en la sabiduría, sino en la aceptación de su sumisión al patriarcado y a su papel de buena madre. La educación de aquella época tenía como única misión el conocimiento de los principios cristianos, que serían los cohesionadores de la familia española. 

La sumisión sexual era uno de los deberes de la mujer en el pensamiento de este siglo, así como virilidad en el hombre debe ser manifiesta y se debe rechazar las emociones o afectos románticos, mientras que la mujer debe adaptarse a sus exigencias. El papel de la mujer casada debe ser el de receptora y no jugar un papel que es el del hombre. La mujer debe sacrificarse en beneficio de la satisfacción de su esposo y no para alcanzar también el placer durante la relación.

El matrimonio canónico fue durante mucho tiempo el único posible en España. Solo hubo dos períodos en los que el matrimonio civil fue legal, fue durante las dos repúblicas que se han dado en la historia de España. El texto aprobado durante la primera, el 18 de junio de 1870, instituyó además los siguientes supuestos de divorcio: adulterio de la mujer o el marido, malos tratamientos graves del marido a la mujer o a los hijos, violencia moral, tentativa del marido a empujar a la prostitución a la mujer o condenación por sentencia firme de cualquiera de los cónyuges a reclusión perpetua.

LA MASTURBACIÓN

El compendio moral salmaticense es publicado en el año 1805. Es un tratado que recoge las normas morales que deseaba la iglesia estuvieran vigentes en este siglo. 

En el “Tratado XVII. De los preceptos sexto, y nono del Decálogo/Cap. III. Del vicio contra naturam / Punto II. De la polución” se dice:

“La masturbación está prohibida no sólo por el derecho divino, sino aun por el natural se hace patente, pues ella es contraria al fin de la naturaleza, que mira a la generación de la prole”.

Se exculpa en este tratado al varón en algunas circunstancias fundamentalmente por la falta de voluntariedad: polución nocturna, polución por accidente, etc..

A la mujer se le tenía expresamente prohibido y ante su "histeria" se desarrollaron consoladores utilizados por médicos para masajear la zona vaginal y así evitar la locura que según se decía, hacía enfermar a muchas damas. 


LA PROSTITUCIÓN

La prostitución fue una de las principales actividades fundamentalmente en el mundo urbano. La proliferación del mercado de la prostitución se desarrolló en la cultura sexual del siglo XIX, por lo que se intensificó la vida nocturna y el establecimiento de burdeles, que reunían personas socialmente marginadas.

El sector económico de la prostitución estaba compuesto principalmente por mujeres pertenecientes a estratos socio-económicos medios, normalmente mujeres desprotegidas debido a diversas causas como pueden ser por la viudez, ruptura matrimonial, marido alistados en el ejército durante muchos años o endeudadas por la creciente cultura de consumo. Muchas mujeres también eran de estratos socio-económicos bajos y valoran esta actividad como una forma de salir de la pobreza.

Las personas dedicadas a la prostitución se reunían en barrios específicos de clase media o de clase baja, También las podemos encontrar cerca de lugares de ocio masculino como cabaret y casas de burlesque. De hecho, los establecimientos de teatro de variedades concentraban, en ocasiones, espectáculos eróticos que incluían rutinas como el striptease y los bailes exóticos como la danza del vientre y la danza de los siete velos. Las protagonistas de este tipo de espectáculos se denominan vedettes, personas que frecuentemente realizaban sus actos en completo desnudo o en semi-desnudo, en comparación con la moda tradicional de la época.

La cultura y educación sexual de la esta época permitió conocer la existencia de las enfermedades de transmisión sexual, que eran encontradas en numerosos hombres que estaban realizando el servicio militar, puesto que los soldados recurrían a este tipo de servicios. Esto provocó la creación de un comité para la investigación médica de las enfermedades de trasmisión sexual en las fuerzas armadas. La prostitución de menores de edad y la prostitución masculina homosexual existieron en la sociedad, pero eran practicadas con mucho mayor secretismo que la prostitución femenina.

LA HOMOSEXUALIDAD

Antiguamente se entendía por sodomía el conjunto de todos los actos sexuales que no tenían una finalidad reproductiva. No fue hasta el año 1848, con el nuevo Código Penal, cuando la concepción de la sodomía desaparece definitivamente, hecho éste que se mantuvo en las nuevas versiones de 1850, 1860 y 1870. Esto no es óbice para que se pudieran emplearse otras leyes, como las de “escándalo público” o aquellas sobre las “faltas contra la moral, el pudor y las buenas costumbres” para perseguir todos los actos de homosexualidad que tanto molestaba a la iglesia. La homosexualidad como delito fue reintroducido en el Código Penal de 1928. 


Artículo realizado por Edmundo Fayanas Escuer. Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/sexualidad-espana-siglo-xix/20171031172411144875.html


lunes, 28 de enero de 2019

Anacrónicos R.H. cumple 10 años


Nos complace anunciaros que nuestra agrupación celebra este año su décimo aniversario, 10 años recorriendo juntos épocas pasadas, viajando en el tiempo. Deseamos agradeceros ese tiempo a nuestro lado, el que nos hayais animado, apoyado y visitado en nuestras recreaciones, participando de ellas. Os invitamos por ello a seguir disfrutando de las ambientaciones en próximas ocasiones y que podamos disfrutar de al menos, otros 10 años juntos.



¡Gracias a todos!

jueves, 17 de mayo de 2018

El veneno en el mundo infantil victoriano

La muerte ha acompañado a la vida, siendo su final. Los venenos, como caminos hacia las postrimerías, siempre han existido a lo largo de los siglos pero en el siglo XIX existían muchos objetos que los poseían sin que, con su manejo, se supiera que podían ser mortales. 

Uno de los mayores tóxicos se encontraban dentro del mundo infantil, nada más nacer, en los biberones. Dado que el uso de nodrizas estaba sólo destinado a la clase alta por su alto coste y que las trabajadoras de clase baja debían incorporarse tras el parto a las fábricas o al campo a seguir trabajando, el uso de biberones proliferó en una sociedad con una natalidad que en época victoriana alcanzó cotas altísimas. 


Estos biberones para la leche estaban fabricados de cristal, con una pajita de goma que no se pensaba que se debía de lavar pues hasta muy finales del siglo XIX, tanto el aseo personal como la higiene alimenticia escaseaba en todos los sectores. Muchos bebés murieron por no ser capaces de luchar contra las bacterias y microorganismos que albergaban estos dispositivos.

Si un bebé superaba esta intoxicación y no caía en los altos índices de mortalidad infantil, el segundo paso donde se encontraba inconscientemente el veneno era en las velas de arsénico que la gente compraba por su bajo coste y buen olor (en contraste con las de sebo que eran económicas pero de olor nauseabundo y las de abeja que eran extremadamente caras pero de agradable aroma). Michel Cheyreul, un científico francés encontró en 1810 la posibilidad de crear unas velas que oliesen bien y a su vez, todo el mundo pudiera costearse. Aunque en Francia se prohibió su comercialización, en Inglaterra gozaron de gran popularidad aunque contuvieran ese elemento químico extremadamente tóxico

martes, 13 de marzo de 2018

La absenta en el siglo XIX

La absenta es un licor que identificamos con el último tercio del siglo XIX, con la época del post- victorianismo y sobre todo en Francia, desde donde se popularizó, con la Belle Époque y las postrimerías de 1800. 

Bajo sus apodos “hada verde” o “diablo verde” por el color que adquiere, tiene un sabor ligeramente anisado. La composición principal se basa en el ajenjo, el hinojo y el anís, alcanzando un alto porcentaje de alcohol y por lo tanto, embriagando a aquel que la prueba. No es raro por ello que pintores y escritores bohemios la tomaran para alcanzar mayor originalidad en sus creaciones. El agua fría y el azúcar se solía recomendar para endulzar la bebida y rebajar su graduación, aunque muchos bebedores la consumían directamente, sin adictivos.

Los orígenes del licor verde son inciertos. Las primeras fuentes nos llevan a mediados del siglo XVIII, en el cual las hermanas del convento suizo de Couvet ya elaboraban un elixir compuesto de un destilado de varias hierbas de la zona. El Mayor Dubied adquirió la receta a las monjas y en 1797 abrió en Couvet, junto a sus hijos, la primera destilería de absenta, Dubied Père et Fils. Convertido en todo un elixir en Suiza, la fuerte demanda de la bebida alcohólica verde hizo que en 1805 abrieran una segunda destilería en la localidad francesa de Pontarlier, desde donde comenzó a tener un éxito sin precedentes y a llegar a todas las capitales de provincia, convirtiéndose París en la marca de esta bebida. 

En la década de 1840 la bebida se ofrecía a los soldados franceses como antipirético medicinal para bajarles la fiebre, y en 1860 muchos cafés y bares parisinos la aconsejaban ya para tomarla a las 5 de la tarde, sustituyendo a la “hora del té” británico en la llamada “hora verde”. Lo cierto es que ya fuera como remedio saludable (se hablaba de que "resucitaba incluso a un muerto") o como bebida energética, fue en la década de 1870 cuando gracias al auge del cartelismo comenzó a alcanzar una publicidad impresionante y a anunciarse masivamente. Los dibujantes jugaron sobre todo con su color verde manzana y con la figura de una mujer sensual que ofrecía magia a quien la bebiera pues su alto contenido de alcohol proporcionaba embriaguez y en algunos casos, alucinaciones debido a su graduación.


Paulativamente la Belle Epoque y sus artistas bohemios de absenta verde en buhardillas dejaron paso a las novedades medicionales y tecnológicas del siglo XX. Los artistas buscaron inspiración en otras fuentes y la Liga Anti-alcohólica de muchos países persiguió esta bebida llegándose a prohibir en algunos lugares. El hada verde que tan popular había sido en el último tercio del siglo XIX desapareció entre los automóviles y el estallido de la 1ª Guerra Mundial.

domingo, 14 de enero de 2018

Las bibliotecas en el siglo XIX

La aparición de las bibliotecas públicas a comienzos del siglo XIX se debió sobre todos los países anglosajones, a Inglaterra y a Estados Unidos principalmente, con la intención de que no solamente las clases adineradas, ilustradas, clero y científicos pudieran acceder a la cultura, sino abrirla a cualquier estamento social que estuviese ávido de conocimiento y hubiese aprendido las letras del abecedario.


Para formar tanto profesional como moralmente, junto a las bibliotecas parroquiales se fundan las primeras bibliotecas públicas, aunque al comienzo sin muchos volúmenes porque eran escasos los libros que llegaban a las colonias. En Estados Unidos, la 1ª que abrió sus puertas fue en 1833 en Peterborough (de pago), seguida en 1854 de la de Boston (ya de manera gratuita) aunque realmente el crecimiento numérico tuvo lugar tras la Guerra de Sucesión Americana (1861-65) y eclosionando en la figura de Andrew Carnegie, un benefactor que donó una considerable suma de dinero para la construcción, a comienzos ya del s. XX de más de 2.500 bibliotecas en países de habla inglesa. A cambio, las ciudades sólo debían contribuir en su mantenimiento.



En Iberoamérica, las bibliotecas se formaron con fondos procedentes de las misiones jesuitas pero con la independencia de los diferentes países, cada una abre su cultura al pueblo que la acoge. Así, la Biblioteca Nacional Argentina fue creada en 1810 en Buenos Aires; en 1821 la Biblioteca Nacional de Perú en Lima; en 1825 la de Brasil y en 1884 la de Méjico.

Cruzando el charco y al otro lado, entre Europa y Asia, la biblioteca pública e imperial de San Petersburgo abrió sus puertas a finales del s. XIX, con varios fondos de bibliotecas incautadas. La Biblioteca Nacional de Moscú abrió en 1862. En España, la Biblioteca Nacional, tras muchas vicisitudes y cambio de sedes, se inauguró públicamente en el edificio actual en 1896. 


viernes, 29 de diciembre de 2017

El futuro visto en el siglo XIX

El paleofuturo o retrofuturo es el futuro pensado décadas atrás. En el siglo XIX imaginaban cómo sería nuestro presente pero ¿verdaderamente acertaron? Durante la Belle Epoque, a comienzos de 1900, fueron bastantes los que comenzaron a fantasear con los inventos asociados a la vida moderna y cómo transformarían las ciudades y nuestros hábitos.


El dibujante francés Jean-Marc Côté fue aún más allá diseñando cómo vivirá la sociedad el año 2000, el cambio de milenio. 




No fue el único dibujante que soñó. Otros artistas de principios del siglo XX idearon cómo viviríamos en los tiempos actuales.  







martes, 7 de noviembre de 2017

La investigación criminal en el siglo XIX

En 1893 el juez austriaco Hans Gross publicó Manual del Juez como Sistema de Criminalística, un libro que contenía todos los conocimientos científicos y técnicos que se aplicaban entonces a la investigación criminal. En él, definía la Criminalística como el conjunto de conocimientos y técnicas para el análisis sistemático de las huellas dejadas por el culpable. Fue precisamente a raíz de la publicación de este libro cuando se comenzó a usar el término «Criminalística», aunque a lo largo del siglo XIX tuvieron lugar muchos episodios decisivos para el desarrollo de esta disciplina. Veamos algunos.  


Si hay un personaje crucial en la historia de la investigación criminal del siglo XIX ese es François Eugène Vidocq. En 1809 el más famoso delincuente francés de su época, Vidocq, decide cambiar de bando y ofrece sus servicios como informador a la policía. Poco tiempo después se convierte en el primer director de la Sûreté Nationale. Son incontables los avances en investigación policial que se asocian al nombre de Vidocq. 



De él surge la idea de crear el primer cuerpo de policías de paisano de Francia, la mayoría de ellos exconvictos, quienes se infiltraban entre los criminales más peligrosos después de haber sido entrenados en técnicas de memorización del rostro. El mismo Vidocq lo hacía, a pesar de ser más que conocido en los bajos fondos, gracias a su legendaria habilidad para el disfraz. A él se le atribuye la iniciativa de abrir expedientes con las pesquisas de los casos, así como la elaboración de uno de los archivos de delincuentes más exhaustivos del siglo (sus fichas contenían la descripción física, los apodos, las condenas, los modos de actuación y hasta, en algún caso, registros caligráficos). Vidocq hizo hincapié en que los hombres a su cargo no se limitaran a actuar después de cometido un delito, sino que incluso trataran de evitarlos, por lo cual dio mucha importancia al desarrollo de técnicas de vigilancia de sospechosos. Durante los años que estuvo al frente de la Sûreté Nationale sus resultados fueron espectaculares, y si bien estamos en una época en la que la contribución de la ciencia al campo de la investigación es aún escasa, Vidocq puede considerarse como el primer impulsor de la Criminalística tal como la entendemos hoy en día, por la gran importancia que dio a la observación minuciosa del escenario de un crimen y a la cuidadosa recogida y custodia de los hallazgos encontrados.

En el Manual del Juez como Sistema de Criminalística, Gross consideraba imprescindible que las pisadas halladas en el escenario de un crimen sean cubiertas con cajas para evitar así que pudieran alterarse o incluso borrarse. Muchas décadas antes Vidocq ya elaboraba moldes de yeso para recoger las huellas de zapato dejadas en el lugar del crimen.



Habría que esperar hasta muy avanzado el siglo para que las huellas dactilares fueran aceptadas por un tribunal como prueba y gracias a ellas se pudiera condenar a una persona. Fue en el año 1892 en Necochea (provincia de Buenos Aires, Argentina). Una mujer acusada de haber asesinado a sus dos hijos fue condenada por las huellas que dejaron sus dedos ensangrentados. El inspector al cargo de la investigación había utilizado una nueva técnica (la de las impresiones digitales, como se denominaban entonces), difundida en Argentina por Juan Vucetich, uno de los padres de la Dactiloscopia, junto con el antropólogo inglés Francis Galton, quien ese mismo año publicó Huellas dactilares, donde se describía un novedoso sistema de clasificación de las huellas digitales.















Vidocq es considerado, una vez más, el pionero en la aplicación de los estudios de balística para el esclarecimiento de un crimen. En 1822, por sugerencia de Vidocq, se extrajo una bala del cadáver de una dama asesinada, presuntamente por su marido al conocer que ella le era infiel. Al comparar el proyectil extraído con la munición usada en las pistolas de duelo del marido, se descartó a éste y se pasó a sospechar del amante de la víctima, quien terminó por confesar el crimen.

Otra de las más destacadas figuras de esta disciplina en el siglo XIX es Henry Goddard, miembro del cuerpo de policía londinense de los Bow Street runners. En 1835, Goddard se percató de que la bala encontrada en el cuerpo de una víctima tenía una peculiar protuberancia. Entonces era común que los poseedores de armas fabricasen sus propios proyectiles con plomo fundido, usando un molde, y precisamente eso fue lo que Goddard halló en la casa del principal sospechoso, un molde con una hendidura que encajaba a la perfección con la protuberancia de la bala. Con este molde, el perspicaz y metódico policía fabricó otro proyectil, el cual, comparado con el que se extrajo de la víctima, sirvió de evidencia e hizo que el asesino confesara, constituyendo un hito en la historia de la balística.

En 1840, por primera vez en la historia se dicta una condena de asesinato gracias al análisis toxicológico de los restos exhumados de un cadáver, el de un ciudadano francés apellidado Lafarge. La condenada fue Marie, su joven esposa, de quien desde un principio se sospechó que había envenenado a su marido con arsénico. El insigne médico que mediante el novedoso test de Marsh, demostró la presencia de arsénico en los restos de la víctima fue un español, Mateo Orfila, una de las figuras clave en la historia de la toxicología forense, aunque su dictamen en aquel caso no estuvo exento de polémica. Marie, que siempre defendió su inocencia, escribió sus memorias en prisión, desde donde se carteó con ilustres personajes de la época, como Alejandro Dumas. En junio de 1852, enferma de tuberculosis, fue puesta en libertad por gracia de Napoleón III, muriendo a los pocos meses.


                                                                Grabado de Marie Lafarge

Las más antiguas fotografías de criminales que se conservan son cuatro daguerrotipos tomados en Bruselas en 1843. En la segunda mitad del siglo se crean diversos ficheros policiales de personas procesadas, para así poder identificar a los criminales en caso de reincidencia al salir de prisión. Sin embargo, estos archivos resultaron poco prácticos: lo habitual era que los delincuentes dieran nombres falsos (los documentos de identificación carecían de imagen) y la búsqueda manual de las fotografías en los ficheros era tan rudimentaria y farragosa que no es extraño que, incluso en el caso de disponer de una fotografía previa del sospechoso, ésta no se llegase a localizar.

En 1883 se identifica en París al primer delincuente reincidente gracias al método de identificación antropométrico diseñado por Alphonse Bertillon, el cual se basaba en la medición de distintas partes del cuerpo, registradas en una ficha a la que se adjuntaba una fotografía de frente y otra de perfil. Pese al éxito inicial, su método se puso en entredicho tras encontrarse dos individuos cuyas medidas eran iguales, y se abandonó, casi por completo, al extenderse la identificación por huellas dactilares.

De Bertillon es también un sistema para fotografiar la escena del crimen, en el cual se incluye el empleo de un testigo métrico junto a los elementos fotografiados, y suya es la recomendación de tomar las fotografías antes de que se produjera cualquier manipulación del escenario del crimen.

La publicación del Manual del Juez como sistema de Criminalística de Hans Gross marca un antes y un después en la historia de la Criminalística, aunque el notable avance de la investigación criminal en el siglo XIX no hubiese sido igual sin las incontables aportaciones a este campo de Eugène-François Vidocq, quien de manera voluntaria pasó de ser uno de los delincuentes más temidos de Francia al policía más eficaz del siglo. Eficacísimo tanto en la resolución de casos como en la prevención del delito, este policía francés, un adelantado para su tiempo, puede ser considerado el padre, o al menos el abuelo, de la Criminalística.

Fuente: Javier Alonso García-Pozuelo, licenciado en medicina, docente, autor del blog “Cita en la Glorieta” y escritor de “La cajita de rapé” (Maeva, 2017), novela policiaca ambientada en el Madrid de 1861 en este enlace