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martes, 2 de septiembre de 2025

¿Qué se come en la época de la Regencia en una excursión campestre?

Muchos nos hemos preguntado qué se comía en un picnic durante la época de Jane Austen. Aqui os decimos algunos platos.  

Entrantes

Bocados vegetales
Salmagundi (es una mezcla compuesta casi siempre de lechuga, carne, mariscos, verduras, flores, condimentos y especias)

Platos principales:
Lomo de cerdo
Pollo asado
Pasteles de carne
Embutidos

Postres:
Frutas y frutos secos
Syllabub (inventado en el siglo XVII, se elabora a partir de nata cuajada con zumo de frutas, se realza con un alchol ligero como sidra o un dedo de oporto)

Bebidas
Té con nata y azúcar
Zumo de fruta con gas
Vino ligero

* Este menú está extraído de la excursión campestre a Box Hill en la novela "Emma" de Jane Austen.


viernes, 22 de mayo de 2020

Tutorial: Camisa interior femenina 1800


Las camisas interiores son una prenda imprescindible de la indumentaria. Es lo que protege las prendas y los corsets de la transpiración del cuerpo. Hay que considerar que la ropa no se podía lavar constantemente, cosa que sí se podía hacer con la prendas interiores, camisas y pantalones a la turca o pololos.



En esta entrada explicaremos como hacer una camisa intima. Necesitaremos tela blanca lino o mezcla de lino y algodón, si queremos ser estrictos o de algodón 100% si tenéis la piel muy delicada; una cinta métrica, hilo blanco (siendo riguroso debería ser de lino, se puede conseguir por Internet), alfileres, jaboncillo (recomiendo un pedazo de jabón de lavarse las manos, así se irá cuando lavemos la camisa), una regla (cuanto más larga mejor) y una máquina de coser o aguja, dedal y paciencia, para hacerla enteramente a mano.


Requeriremos unas pocas de medidas:
Ancho de espada, de borde a borde con los hombros relajados.
Alto de pecho, es la medida desde el borde del cuello hasta la parte más sobresaliente del pecho.
El contorno de pecho, que se toma poniendo la cinta métrica perpendicular a nosotros por la parte más sobresaliente del pecho.
Largo de la camisa, desde el hombro donde se une con el cuello hasta el largo deseado (recomiendo una altura entre la rodilla y el tobillo)
Contorno de brazo, alrededor del bíceps sacando músculo.

Se puede dibujar directamente sobre la tela, pero hay que tener en cuenta que el patrón es trapezoidal y que no es buena idea empezar los hombros al lado del borde de la tela porque entonces, el bajo de la camisa se saldrá del tejido.


Entonces empezamos:

1/ Dibujamos una linea que mide el ancho de espalda más 10 cm – A


2/ Desde A calculamos donde estará el alto de pecho – B


3/ Medimos la mitad del contorno de pecho más 10 cm, y lo colocamos a la altura del alto de pecho centrándolo con la medida de hombros – C

4/ Calculamos el largo de camisa deseado y marcamos – D

5/ Unimos en una línea recta de final de cada hombro con el final de cada línea C hasta llegar al largo de camisa.

6/ Ahora dibujaremos el escote. Las medidas de éste dependerán del vestido que vayais a llevar, ya que tiene que quedar por dentro. Os recomendamos añadir 3 o 4 cm en el ancho y 2 en el alto, siempre colocando las medidas centradas – F y E

6bis/ Para el escote de la espalda, salvo que en vuestro vestido sea muy bajo, recomendamos que solo lo bajeis 3 o 4 cm. Es preferible que se vea un poco a que os paseis el tiempo luchando con mangas que se deslizan por los hombros.

6bisbis/ Redondead los bordes del escote (como en el dibujo); es mucho más fácil para rematar a la hora de coser.

7/ La manga es un rectángulo de 15 cm de largo por el contorno del brazo más 4 cm. Si quereis, podeis hacer la manga más o menos corta. Esta medida llega, más o menos, a medio brazo.

8/ El cuadradillo va en la zona de la axila y hace que la manga sea cómoda a la hora de tener que moveros con la camisa. Recomiendo que sea de 10*10 cm.



Ahora toca cortar las piezas. Hay que cortarla a 2 cm de distancia de las rayas que hemos hecho, de tal manera que tengamos margen de costura.

Una vez estén todas cortadas, unimos mediante costura el cuadradillo a su manga correspondiente por el lado de 15 cm (observad como está hecho en el dibujo).

Cuando hayamos terminado, cosemos los hombros y a estos las mangas haciendo coincidir el centro de las mangas (sin contar el cuadradillo) con la costura de los hombros.

Doblamos la camisa por los hombros y cosemos la parte baja de la manga, la otra mitad del cuadradillo y el lateral de la camisa.

Hacemos los puños y el bajo con puntadas invisibles a mano o con un pespunte a máquina; para el escote lo ideal sería hacer un dobladillo diminuto (como de 0,5 cm) y coserlo a mano con puntadas invisibles, pero se puede terminar colocando un bies de algodón blanco por la parte de atrás para que no se vea.

La costuras interiores, bien podéis rematarlas con unas tijeras de puntas, con una remalladora o una costura de festón a lo largo de los bordes de la tela. 

Nota: La foto de la camisa original pertenece a la colección del MET de Nueva York.  

martes, 15 de octubre de 2013

El aseo a finales del siglo XIX

Desde el 15 de Octubre de 2013 al 12 de enero de 2014 hubo una exposición muy coqueta y pequeña en el Museo Cerralbo de Madrid titulada "Toilette, la higiene a finales del siglo XIX". Las piezas expuestas y su discurso museográfico nos ofrecían las pautas de cómo era el aseo a finales del 1800. Cecilia Casas, comisaria de la exposición nos invitaba a conocer más de aquella época.

El aseo personal y la cosmética no es emporio del siglo XIX pero sí que se desarrolló considerablemente en comparación con las épocas anteriores. La centuria de 1800 es un momento histórico en el que la imagen personal comienza a adquirir un protagonismo ineludible creándose los primeros interiores domésticos consagrados a la toilette.
 
Esta palabra francesa significa en español y ya desde el siglo XIX, aseo personal, belleza y discreción o arreglo en el aspecto físico, sustituyendo a los antiguos y tradicionales términos de aderezo o compostura. El término toilette también designa, paralelamente a su progresiva aparición en los espacios domésticos, nuevas estancias como la sala de baño o el área de retrete o excusado.


Los cambios en la infraestructura urbana, en los interiores domésticos y en el mobiliario de aseo se suceden vertiginosamente desde mediados del siglo XIX. A finales de 1800 aparecen además las primeras marcas comerciales cosméticas, los salones de belleza y peluquerías y comienza a democratizarse el concepto de moda y estilo. En cuanto a los accesorios de higiene y belleza, marcas punteras de la época son Gal, Floralia, Dorin, L.T. Piver o Houbigant así como las grandes casas de La Toja, Pears Soap o Jacob Delafon. A pesar de la incipiente irrupción en el mercado de las marcas cosméticas pioneras en el último tercio del siglo XIX, según se desprende de los recetarios y manuales de belleza de la época, lo normal era que las mujeres fabricasen ellas mismas sus lociones para la higiene facial y corporal, cremas hidratantes o nutritivas, e incluso el maquillaje, como polvos o el conocido como carmín o rouge, y almacenadas convenientemente en botes. Posteriormente, las empresas cosméticas fueron adquiriendo entidad, aparecieron la publicidad y la imagen corporativa. Las preparaciones de venta directa ganaron en calidad y atractivo para el público comercializándose entonces en droguerías y farmacias las primeras marcas cosméticas nacionales y extranjeras.

 
 El aseo, por lo general y hasta finales del siglo XIX, estaba en el dormitorio A pesar de que una vivienda aristocrática contara con agua corriente, ésta no solía llegar a las habitaciones, en las que se llevaba a cabo el aseo esencial mediante el uso del jarro y el aguamanil. En el caso de los caballeros, el escrupuloso afeitado era básico en la higiene masculina y origen de todo un ritual y parafernalia.


En cuanto a los accesorios de higiene y belleza varonil podemos hallar cepillos de dientes, navajas y tenacillas para el bigote con el que potenciaban o modificaban sus gracias naturales. El vello facial, a dentadura y las uñas estaban entre lo más cuidado del aspecto de un caballero. El cabello masculino, como el femenino, contaba con cepillos y peines que en caso de personas adineradas podían llevar inscritos sus iniciales como éstos con una "M" y una "C" correspondientes al Marqués de Cerralbo.
 
 
El aceite de macasar lo utilizaban tanto los caballeros como las damas adineradas para su cabello. Era un producto que se asemeja a la actual gomina y que servía para protegerlo del uso y abuso de las tenacillas y mantenía el peinado entre lavado y lavado que se producía cada dos semanas aproximadamente. De hecho, el uso de este aceite provocó la aparición de tapetes de ganchillo en el lomo de los sofás, ya que al apoyar la cabeza, el producto manchaba los asientos.

Retretes portátiles como el asiento con agujero (que al bajar la tapa parecía una silla corriente)convivían en las casas con otros más modernos conectados a la red de alcantarillado. Era el servicio domestico el que proveía de agua limpia a las habitaciones y el que retiraba y vaciaba los bacines u orinales usados.
 
 
 










El tocador femenino solía ser una estancia inmediata al lugar del baño en las casas nobiliarias, ya que en ella terminaban los procesos de higiene y arreglo personal y se cuidaban la piel y el cabello. El mueble tocador solía contener elementos esenciales de belleza: crema y polvos de arroz para el rostro, colorete, bandeja para las joyas, set de vaso y cuenco para el enjuague dental... Precisamente el cepillo de dientes fue un instrumento de higiene creado en el siglo XVIII con cerdas animales que producían daños en encías y esmalte y que a lo largo del siglo XIX fue mejorando su fabricación para no resultar tan perjudicial.


Resultaba indispensable además la posesión de unos recipientes adecuados para guardar los cosméticos tanto si eran comprados en la droguería como aquellos que se fabricaban en casa a partir de materias primas adquiridas ex profeso y conforme a los varios recetarios de la época.
 
 
Las estancias solían tener también una percha donde colgaría la indumentaria doméstica de comodidad, previa a la ropa de calle. Además el uso de escupideras era indispensable en los interiores domésticos de fin de siglo.
 
Los aseos de finales del siglo XIX, llamados "aseos modernos", solían contar con agua corriente, canalizada a través de una fuente. El lavabo no solía estar conectado, sin embargo, al agua corriente, de ahí que generalmente siempre hubiese un juego de aguamanil.
 
El baño de cadera proporcionaba todos los beneficios del baño de inmersión y permitía una higiene completa. El bidet por su parte, era indispensable para la higiene femenina, íntimamente ligada con os ciclos reproductivos. Hombres y mujeres solían bañarse de cuerpo entero una vez a la semana, mientras que el cabello se lavaba con huevo, agua, bicarbonato o vinagre cada 15 días, ya que se tenía la idea de que hacerlo más habitualmente perjudicaba el pelo. Las bañeras y los bidet portátiles se podían trasladar a la estancia donde quisieran usarse.
 
 
 
 
 

 
 
 





El retrete de porcelana sólo se lo podían permitir las familias más pudientes y modernas de la sociedad. Los de porcelana aparecieron a mediados del siglo XIX en Inglaterra y de hecho, la época victoriana es considerada la edad de oro de los retretes. Una de las firmas pioneras y responsable de la evolución de la higiene en Inglaterra y Europa fue Doulton.
 

Sin embargo en el siglo XIX no todos, ni mucho menos, eran personas acaudaladas que podían permitirse estos aseos. El resto de la gente humilde, que vivía en corralas o pisos de alquiler compartían letrinas o iban a las casas de baño.

Fuente: Cecilia Casas Desantes. Más información en el catálogo de la exposición.
Crédito de las fotos: Filippo Pincolini y Museo Cerralbo
 
Por cierto, si os fascina el tema os invitamos a que sigáis documentándoos en nuestro foro acerca del maquillaje, los jabones, el cabello en el siglo XIX, los primeros salones de belleza o las primeras máquinas de afeitar.

lunes, 1 de abril de 2013

Valencia se viste de 1800

¡Anacrónicos, aventureros, amantes de la historia, de la moda, de la indumentaria, coleccionistas de recuerdos antiguos, cinéfilos de cine clásico, viajeros del tiempo, curiosos, paseantes, expedicionarios, ... ! estais todos invitados a contemplar cómo se vivía hace 200 años.

El próximo encuentro de Anacrónicos Recreación Histórica tendrá lugar en Valencia capital el 20 de Abril del 2013 y consistirá en recrear un picnic del periodo conocido como Imperio o Regencia (en indumentaria situado entre 1800 y 1820 aprox).  Las damas y caballeros se darán cita a las 11:00h en el Jardín de Monforte (Plaza de la Legión Española, s/n. 46010, Valencia).




 Si quereis ampliar información de este evento, podeis hacerlo a través de Facebook, nuestro foro o escribiéndonos directamente un correo electrónico. ¡Os esperamos!

jueves, 24 de noviembre de 2011

Halloween 2011. Orgullo, Prejuicio y Zombies

Para la noche de Halloween, de todos los Santos o de Difuntos como se conoce en España, algunos de nuestros miembros anacrónicos adornaron sus casas con calabazas y velas (como Sir William y Leonor del Lago) o sencillamente se vistieron para aterrorizar a los que se les cruzaran por el camino.

Este fue el caso de Raisah, Ariadne, Alejandra, Irinha, Lady Eliwen, Águeda y Jesús, que atrayéndoles la idea de resucitar los personajes de Jane Austen, se vistieron de hermanas Bennet y Mr. Bingley para hacernos temblar a todos con su peculiar versión de "Orgullo, Prejuicio y zombies".

¡Sentid pánico con las fotos que nos dejaron!



miércoles, 27 de julio de 2011

Guadalajara 1800. Bandidos y Fantasmas.

Puesto que este año es el bicentenario de "Sentido y Sensibilidad" de Jane Austen y el que viene el de la Constitución de 1812, Anacrónicos tenía que rendir homenaje a las damas que vistieron de regencia. ¿Y qué mejor que marcharnos al Monasterio de Bonaval, donde las ruinas, la hiedra y los arcos góticos daban una atmósfera totalmente romántica?


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El edificio se construyó en el S.XII por orden de Alfonso VIII de Castilla y sobrevivió durante siglos hasta la desamortización de Mendizábal. Luego se dejó abandonado hasta la fecha, en que la naturaleza ha hecho de este edificio, un lugar más hermoso y recóndito.

Después de almorzar junto al monasterio, nos marchamos a una iglesia abandonada a rodar un cortometraje sobre bandidos y bandoleros. Tras lo cual regresamos a Guadalajara donde nos esperaban unos edificios absolutamente de época, el convento de la Piedad, donde se representa Don Juan Tenorio todos los años, y el Palacio del Infantado.