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jueves, 12 de septiembre de 2013

El corsé del siglo XIX


El corsé femenino decimonónico
El corsé ha sido un elemento que ha acompañado a la indumentaria femenina hasta el siglo XX. La palabra proviene del antiguo francés “cors” que era un diminutivo de “cuerpo” y se usaba para levantar el busto y afinar la cintura. En el siglo XVIII adquirió una gran importancia para crear un cuerpo muy fino que contrastara con una falda muy ahuecada y ancha, con escote bajo para resaltar las joyas.  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La Revolución Francesa hizo caer la prenda en desuso por órden de la academia de artes y ciencias, que dictaba que las mujeres bien vestidas de Francia no deben llevar zapatos, calcetas, corset o medias. Esta actitud no tuvo larga vida pues, las mujeres volvieron a retomar el corset para realzar su figura. De hecho, aunque Napoleón odiaba el corset, sus dos esposas usaban la prenda, que durante el Imperio podía ser de dos tipos: corto o largo.
 



El siglo XIX será la democratización de esta prenda gracias a la industrialización.Hacia el 1860 los corsés eran cortos, hacían un busto pequeño contrastando con la enorme forma de la falda, hecha por las crinolinas. Es el famoso corsé victoriano.
 

En 1903 se patenta el corsé "eduardiano", más largo, que cubría la parte del abdomen estilizando la figura de la mujer, a lo cual contribuían las faldas justas.
 

Con la 1ª Guerra Mundial y sobre todo en los años 20, la liberación de la mujer con respecto al corsé fue un hecho.
 
El corsé masculino decimonónico
 
¿Pensábais que los hombres estaban exentos de esta prenda? Os equivocáis, amigos. Algunos caballeros usaban corsés en la primera mitad del siglo XIX, sobre todo los llamados “dandys”, muy interesados en la moda.
A causa de estas prácticas, fueron objeto de muchas caricaturas que los ridiculizaban. Quienes también los utilizaban eran los militares o civiles cuando practicaban algún deporte, para dar soporte a su espalda.
Los hombres corpulentos se servían de esta prenda para hacer caber sus voluminosos cuerpos en los trajes de moda.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX sin embargo, los hombres solamente utilizaban el corsé por razones “médicas”, ya que se consideró una prenda preminentemente femenina.
 
BIBLIOGRAFIA
  • AAVV, “Moda. Una historia des del siglo XVIII al siglo XX. Tomo 1”, Editorial Taschen, Barcelona, 1980.
  • LAVER, James, “Breve historia del traje y la moda”, Editorial Cátedra (5ed), Madrid, 1982.
  • STEELE, Valerie. The Corset: a cultural History. Yale Uiversity Press, New Haven & London, 2001

martes, 30 de julio de 2013

La enagua, esa prenda tan desconocida

En muchos casos cuando hablamos de la enagua lo hacemos como si fuera de algo informe, sabemos que está ahí y que se usa, pero existen demasiados “hechos” impuestos que no nos dejan pensar en nada más. Sabemos qué son y para qué se usan, pero tampoco pensamos mucho más allá, lo vemos como el elemento que se usa para que la falda no se pegue al cuerpo y ya. En muchos casos la desinformación llega hasta tal punto que se confunde la enagua con la combinación.(Recordemos que la combinación es la unión, en una única prenda de la camisola y la enagua de pudor o, en algunos casos la combinación de la camisola y los pololos. A pesar de que se usa desde la década de los ‘80 del siglo XIX, fue a partir de 1910 cuando se estandarizó su uso y poco a poco empezó a tomar la forma de la que conocemos hoy día y que todos le hemos visto a nuestras abuelas).
 





 
Diferencia entre una enagua (imagen de la izquierda) y de una combinación (imagen de la derecha)
 
 
 
 
Pero, ¿qué es realmente una enagua?. Desde la Edad Moderna las piernas de la mujer han sido siempre un tabú. Podía enseñarse mucho escote pero no dejar siquiera que se intuyeran las piernas y para ello se fueron adaptando las camisolas medievales para cumplir una doble función, desdibujar esas piernas tan pecaminosas y a la vez dar volumen a las faldas. Pero en la mayoría de los casos, lograr ese volumen requería mucho más que una enagua.

Porque, ¿cuántas enaguas damos por hecho que se usan? Por lo general la respuesta será siempre una pero, ¿no os habéis parado a pesar porqué por lo general se usa el término “enaguas” y no “la enagua”?. Si fuese una, usaríamos siempre el singular, de manera que eso de llevar una sola es algo tremendamente moderno, derivado seguramente del uso de las combinaciones desde los años veinte y treinta.

Es necesario, por tanto, desmitificar el uso de una sola enagua. Tened en cuenta que los trajes del siglo XIX tienen, por lo general, muchísimo volumen en las faldas, y ese volumen es imposible que se consiga con una única enagua. Hay ocasiones en las que se han podido usar hasta 32 ¡y no es una broma!. Porque, el uso de una única enagua, que provoca esa falta de volumen, muchas veces nos pone en serios aprietos, por ejemplo las faldas de miriñaque, sabemos que usan un armazón y las grandes casas de patrones nos venden el patrón de ese armazón, por lo general esos armazones tienen más o menos la misma envergadura pero… ¡no se consigue la figura de los fashion plates!. ¿Por qué?.
 

Muy simple: falta volumen porque, en el caso de la moda de 1860 no sólo solemos obviar la enagua de pudor que va debajo del miriñaque, sino que cómo mínimo para que la falda asiente bien y no se marquen los aros hacen falta mínimo dos enaguas. A parte de ese hecho de que las faldas tienen muchísimo más volumen del que generalmente les damos, si nos dicen que una falda puede necesitar diez metros es que los necesita, no porque nos parezca que sean muchos si le quitamos volumen quedará bien.
 
Otro momento del siglo XIX en el que es más palpable el problema con las enaguas es la década de 1890. Es un momento de transición en el que se deja el armazón del polisón tardío atrás y las faldas van perdiendo algo de volumen hasta encaminarse a la moda de los primeros años del siglo XX.
 
Sin embargo cuando buscamos imágenes de enaguas de la época, no todas tienen amplios volantes; eso se debe a que había dos formas de conseguir ese gran volumen, la primera era usar volantes de más de diez metros y otra la superposición de enaguas sin apenas vuelo. Éste es el momento en el que se llegan a usar más de 30 enaguas, porque el volumen era necesario, y cada cual se las arreglaba como podía para lograrlo.
 
Otro mito que es necesario derribar es ese que nos dicen que las enaguas y, por ende, la ropa interior es siempre blanca y de algodón. Claro que la había, ¡por supuesto!, pero no era la única. Además del algodón se usaba el lino, la muselina, el calicó, la franela, la lana e incluso materiales como la seda o el tafetán, por lo general en tonos claros.


Y, sobre todo a partir de los primeros años del Siglo XX este equilibrio se rompe y predominan las enaguas de colores fuertes y tejidos ricos, seguramente debido al hecho de que ya no necesitan tanto volumen y por lo tanto se pueden permitir telas más ricas para su confección. 

Así que, ya sabéis, si queréis lograr una silueta perfecta, que no os de miedo a recurrir a las enaguas y dejar suelta la imaginación! Se pueden lograr verdaderas obras de arte!




jueves, 30 de agosto de 2012

Las mujeres de la Edad Media ya usaban sujetador

Hace unas semanas salía la noticia de que investigadores de la Universidad de Innsbruck, en Austria, habían hallado lo que los historiadores de la moda denominan "el eslabón perdido" de la ropa interior, ya que no se tenía apenas información de lo que llevaban las féminas bajo sus túnicas y vestidos. El hallazgo se produjo mientras examinaban telas y prendas medievales en el Castillo de Lengberg, en el Tirol del Este, pues se toparon con cuatro sostenes de lino de la Edad Media.


Además los investigadores hallaron unas bragas –bombachas , pantaletas, o calzones– bastante parecidas a las actuales y más de 2.700 fragmentos de textiles - ropa de cama y otros tipos de vestimentas- mezclados con tierra, madera, paja y pedazos de cuero. Los sujetadores –también llamados corpiños, sostenes, brassiers y ajustadores- se han descrito como una especie de eslabón perdido en la ropa interior de mujer. Los historiadores de la moda dicen que el hallazgo es sorprendente porque hasta ahora se solía pensar que el sujetador había sido inventado en el siglo XIX cuando las mujeres abandonaron el corsé. Las pruebas de carbono 14 han fechado las prendas  entre los años 1440 y 1485.

Con este descubrimiento, se ve que el sujetador es previo al corsé, al que le siguió el sujetador reinventado. Las prendas se parecen mucho a los sujetadores modernos, con tazas decoradas con encaje. Un patrón similar de braguita se halló en Londres en unas excavaciones de un yacimiento romano del siglo II d.C. y por la misma época tenemos a las famosas bikini girls del mosaico de Villa del Casale (Sicilia).



No obstante, es extraño que carezcamos de evidencias hasta el s. XIX y que no se hayan encontrado restos de más ropa interior de época medieval y moderna. Hay quienes piensan que las bragas sólo se usarían cuando la mujer tuviera la menstruación; otros apuntan que es una prenda únicamente de invierno. La intriga está servida.