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domingo, 26 de julio de 2015

Cuadro de costumbres. Los españoles pintados por sí mismos


El cuadro de costumbres es un subgénero propio del costumbrismo o literatura costumbrista en el que se describen, con frecuencia de forma satírica o nostálgica, los tipos y actitudes, comportamientos, valores, costumbres, vestidos,  y hábitos comunes a una profesión, región o clase representativos de una sociedad cualquiera.
En España destacaron en este estilo, los escritores Mariano José de Larra, Ramón Mesonero Romanos y Serafín Estébanez Calderón.

La denominación fue creada en Inglaterra por Richard Steele y Joseph Addison y pronto se traspasó a Francia, y a España.

De hecho "Los españoles pintados por sí mismos" se parece a la publicación francesa "Les français peint par eux-mêmes" (Los franceses pintados por sí mismos), de 1840-1842.






El volumen español fue publicado por Ignacio Boix (figura central en la edición de libros en  Madrid a mediados del siglo XIX) entre 1843-1844.
 
"Los españoles pintados por sí mismos" refleja los postulados románticos que exaltaban la manifestación de la personalidad y buscaban las raíces del sentimiento nacional en el arte. Además, refleja el resurgimiento de la xilografía, que, trabajada con la habilidad de los grabadores de esta época, permitía obtener sobre la madera efectos análogos a los que ofrecían el lápiz o la pluma sobre el papel.






Las xilografías son obra de Francisco Lameyer y Calixto Ortega, en colaboración con Leonard Alenza. Caricaturizan la forma de vestir y los trajes de la época en un estilo que muestra la influencia de la obra de Goya, Los caprichos. Ya en 1837 Ortega aparecía en las actas de la Real Academia de San Fernando, como un xilógrafo notable de aquel entonces. Realizó contribuciones significativas a una variedad de libros importantes, como el que aquí se muestra, Los españoles pintados por sí mismos. El texto del libro es de gran valor literario. Tiene una introducción y 99 artículos cortos de escritores contemporáneos, como Ramón de Mesonero Romanos, cuyos artículos son «La patrona de huéspedes» y «El pretendiente». Ambos están firmados con el seudónimo «El curioso parlante».







Esta obra tuvo tal repercusión, que surgieron otros textos imitando su estructura, como: "El álbum del bello sexo o las mujeres pintadas por sí  mismas" (1843), del que sólo aparecieron dos entregas, una de ellas compuesta por Gertrudis Gómez de Avellaneda y otra por Antonio Flores . "Los cubanos pintados por sí mismos (1852), "Los mejicanos pintados por sí mismos (1854), "Los valencianos pintados por sí mismos (1852), "Las españolas pintadas por los españoles" (1871-1872), obra en la que colaboraron Ramón de Campoamor y Benito Pérez Galdós. El ocaso de este género puede estar definido por los tomos "Españoles de hogaño" (1872) relativo al ambiente madrileño o "El álbum de Galicia. Tipos costumbres y leyendas (1897)

Si os apetece consultar este texto, y ver las estupendas xilografías podéis visitar la siguiente página:
https://archive.org/details/espanolespinta01madr

Y si queréis saber más sobre las  colecciones costumbristas:
http://publicaciones.ua.es/filespubli/pdf/LD8479080981522100.pdf

jueves, 7 de mayo de 2015

La literatura en la época victoriana

En el siglo XIX, uno de los principales intereses que tenían las damas y los caballeros era la lectura. Los victorianos mayoritariamente leían libros (las damas eran grandes consumidoras de novelas) y periódicos (lectura reservada solo a los caballeros, cuyos mayordomos se los planchaban para que se secara la tinta que seguía manchando). The Times, que se comenzó a publicar en 1785, era el periódico de mayor tirada y referencia a pesar de que era caro y sólo tenían acceso a él las clases altas.  Los impuestos a los que estaban sujetos los periódicos los convertían en publicaciones que, por su precio, no estaban al alcance de todos. La supresión de la tasa hizo que los periódicos se abaratasen y aparecieran nuevas publicaciones como The Daily Telegraph o el más sensacionalista Daily Mail.
 
Otra literatura que se consumió con asiduidad en los hogares victorianos fueron las revistas de moda (que las señoritas y sus madres seguían muy de cerca para conocer los últimos modelos que llegaban sobre todo de París), guías de viajes y revistas sensacionalistas (llamadas “penny dreadfuls”,  yq ue eran historias populares que tenían gran éxito entre la sociedad).






Con la llegada del ferrocarril se hizo posible una distribución del material de lectura por todo el país con rapidez.  Los kioskos propiedad de H.W. Smith, situados en las estaciones, proporcionaban a los lectores  las últimas ediciones de las publicaciones más esperadas.
 
Si la locomotora proporcionó rapidez en el reparto de periódicos y folletines, el gobierno de la reina Victoria se esforzó en acercar la educación a todas las clases sociales y no sólo a las más acomodadas. Las reformas didácticas llegaron a los menos favorecidos y permitían que niños y adolescentes que trabajaban de sol a sol pudieran luego ir regularmente a una escuela a aprender a leer, escribir y a hacer cuentas. A partir de aproximadamente 1850 aparecieron las publicaciones específicas para niños en forma de novelas o comics. Para los adultos se organizaban clases y reuniones para enseñarles lectura y escritura.


Con el fin de que las clases obreras accedieran a más cultura, las bibliotecas (cuyos horarios de apertura coincidían con sus horarios de trabajo por lo que les resultaba imposible visitarlas) incrementaron su horario de apertura y cierre y sus salas se llenaron de personas ávidas por aprender y leer.  
 
Una moda que revolucionó la literatura decimonónica fue el sistema de la novela por entregas, esto es, que autores populares (de la talla de Charles Dickens por ejemplo) editaban sus obras publicando capítulos mensuales o semanales en revistas que eran esperadas con ansiedad por lectores. El final de cada episodio finalizaba con un giro inesperado o sorpresa con la intención de tener lectores adictos a su lectura.


En un mundo eminentemente masculino, algunas novelistas lograron publicar sus obras bajo pseudónimo varonil, como fue el caso de las hermanas Brönte o Mary Anne Evans (a la que todos conocemos como George Eliot) o bien animadas por sus maridos, como Elizabeth Gaskell. Sus novelas convivieron con las de Wilkie Collins y posteriormente con otros genios de la literatura inglesa victoriana como el realista Thomas Hardy, el padre de Sherlock Holmes Sir Arthur Conan Doyle, Robert L. Stevenson o Lewis Carroll.  
 
Sin duda, las artes en la era victoriana nos han dejado un legado tan colosal que sigue vigente y actual hasta nuestros días.

lunes, 13 de abril de 2015

La Era victoriana

Si realmente el siglo XIX tiene un sobrenombre, éste es el de "era victoriana". Fue uno de los periodos más prósperos de Inglaterra y el país al que miraban el resto de naciones. Durante gran parte de este siglo, el trono inglés estuvo presidido por la reina Victoria, quien se sentó en él en 1837 y no se levantaría hasta 63 años después, convirtiéndose su reinado en el más largo de toda Gran Bretaña.
 
 
Históricamente, la época victoriana se encuadra por tanto desde el segundo cuarto del siglo XIX hasta 1901, fecha en la que muere, sucediéndole su hijo Eduardo VII.
 
Este siglo XIX inglés abarcó un florecimiento como nunca antes se había dado, tanto en la esfera política, económica, cultural o social. Fue la época del ferrocarril, del barco de vapor, de Charles Dickens, de Darwin y más tarde de la llegada de la electricidad,... en el que todo lo que sucedía en Inglaterra, tenía una repercusión mundial (no olvidemos que casi un cuarto de la población mundial estaba bajo el dominio británico gracias a las colonias que poseía).
 
Bajo el dominio de la reina Victoria la industria del acero, el hierro y el carbón floreció. A la revolución industrial tendríamos que añadir la textil, con nuevas máquinas como la hiladora Spinning Jenny, que facilitó el incremento de la producción. Las industrias comenzaron a modernizarse y a proliferar, lo que cambió sustancialmente el paisaje inglés. Ciudades y pueblos conectados antes por carreteras y por servicios de postas quedaron unidos gracias al ferrocarril, el gran medio de masas que trasladaba pasajeros y que hacía posible las grandes migraciones de personas y el cargamento inmenso de mercancía del campo a la ciudad. Los alimentos llegaban más frescos a las mesas gracias a la velocidad del vapor y las condiciones culinarias fueron más saludables y variadas.
 
 
Las condiciones laborales mejoraron comenzando a existir asociaciones de obreros y luchas por conseguir reformas sociales. Una novela que recomendamos donde se aprecian estos cambios es "Norte y Sur" de Elizabeth Gaskell.
 
 
El universo de las letras y la ciencia también se verá consolidado en esta época victoriana como uno de los mejores. La gran pluma de Charles Dickens eclipsará a los demás autores pero otros que sobresalen durante el siglo XIX son las hermanas Brönte, Wilkie Collins, Anthony Trollope, Thackeray, George Eliot, y posteriormente, Stevenson por citar sólo a unos pocos.
 
A principios del siglo XIX dos nuevas sociedades irrumpen con gran fuerza y nuevas ideas en la Inglaterra victoriana: The Royal Institution of Great Britain y The British Association for the advancement of science. Ambas darían un nuevo empuje, tanto a la actividad académica como muy especialmente a la popularización del conocimiento científico como hizo Darwin cuando presentó su "Origen de las especies".

jueves, 31 de julio de 2014

La comisión científica del Pacífico (1862-1866)

"[La comisión científica del Pacífico] fue la expedición ultramarina española más importante de la época isabelina y una de las más relevantes que se enviaron a América desde Europa en el S. XIX".

Se llevó a cabo durante el reinado de Isabel II con el lema “Por la Ciencia y la Gloria Nacional”, con la misión oficial de recolectar animales, plantas y minerales para los museos españoles, aunque sirvió de tapadera para otro fin menos “pacífico”, el de enviar una flota al Perú (Guerra Hispano- Sudamericana o Guerra del Pacífico).
 
 
Fue una expedición promovida y organizada por el Ministerio de Instrucción Pública, la Facultad de Ciencias de Madrid, el Jardín Botánico de Madrid y el Museo Nacional de Ciencias Naturales, también de la capital. Su destino era la costa Pacífica sudamericana desde donde se estudiaría gran parte del continente y donde no solo se documentaría gráficamente sino que también se recogerían multitud de especímenes, tanto vivos como muertos. Inicialmente contaron con cuatro buques de la Armada: Resolución, Triunfo, Vencedora y Covadonga. En ellos se embarcaron 7 naturalistas de los que cuatro eran zoólogos (Jiménez de la Espada logró ser uno de ellos) y un fotógrafo.
 
 
 Gracias a la cámara de Castro (fue el primer viaje español que se documentó mediante el nuevo invento de la fotografía) podemos aproximarnos a la configuración urbana de las ciudades que recorrieron esos viajeros, percatarnos de la magnificencia de la naturaleza americana y comprobar la complejidad de esas sociedades multiétnicas. Se le puede considerar uno de los pioneros del reportaje gráfico en España, enviando a España más de 300 placas fotográficas y 82.000 muestras.
 
Sufrieron muchas penalidades por la escasez de recursos y los problemas burocráticos con sus asignaciones y sueldos que llegaban tarde y mal o no llegaban, teniendo que alojarse en míseros fonduchos, llegando a pasar hambre. Su resolución y espíritu científico para remontar estas dificultades fueron por lo general encomiables y dignos de absoluta admiración.

A su regreso, Jiménez de la Espada fundó en 1876 la Sociedad Geográfica de Madrid y en 1883 entró en la Academia de la Historia. En los últimos años de su vida cosechó el mayor reconocimiento internacional por su obra. Participó en congresos americanistas. Su labor en pro de la divulgación de la antigua cultura incaica le valió la concesión de una medalla de oro por parte del Gobierno Peruano. También se le nombró miembro de la Sociedad Berlinesa de Antropología, Etnografía y Prehistoria, de la Real Sociedad Geográfica de Londres y de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid. En 1895 accedió a la presidencia de la Sociedad Española de Historia Natural que él mismo había contribuido a fundar.
 

sábado, 8 de marzo de 2014

Florence Nightingale, la "madre" de la enfermería moderna

Florence Nightingale (Florencia 12 mayo 1820, East Wellow 18 Agosto 1910), conocida por los logros conseguidos en el ámbito de la enfermería, fue una mujer “rebelde”, adelantada a su época y con una gran sensibilidad en cuanto a los problemas de su sociedad.


Como dato curioso, su lugar de nacimiento fue el determinante de su nombre (al igual que fue Nápoles el de su hermana, Parthenope). El convertirse su padre en un hombre rico tras heredar fortuna de un familiar, dio tanto a Florence como a su hermana la posibilidad de disfrutar de una excelente educación combinada con un estilo de vida mucho más que envidiable. Aunque nacida en Italia, se crió en Inglaterra, entre Embley y Derbyshire.
 
Fue lo suficientemente “testaruda” para que, muy a pesar de sus padres, le dejaran estudiar matemáticas, una gran pasión quizás heredada de su progenitor. Aritmética, geometría y álgebra fueron las lecciones que se encargó de transmitir a numerosos niños antes de su dedicación a la enfermería.
 
El origen de su interés por el campo del cuidado de los enfermos no está demasiado recogido en diferentes bibliografías. Lo que sí sabemos es que fue una mujer muy preocupada por toda la temática social de su época, y que a pesar de la oposición de sus padres a que dedicara su tiempo a los estudios de la enfermería debido al mal concepto que se tenía de ésta (a mediados del siglo XIX la enfermería no era considerada una profesión adecuada para una mujer educada; a las enfermeras les faltaba entrenamiento y tenían fama de ser mujeres burdas e ignorantes, dadas a la promiscuidad y a las borracheras), consiguió el apoyo necesario para lograr su meta.
 
 
Fue en 1850 cuando, aprovechado un viaje a Egipto con amigos de la familia, empezó su aprendizaje como enfermera en el Instituto San Vicente de Paul en Alejandría, labor que continuó durante tres meses en el Instituto para Diaconisas Protestantes en Kaiserswerth, cerca de Dusseldorf. De allí pasó a un hospital en St. Germain, cerca de París, dirigido por las Hermanas de la Caridad. A su regreso a Londres en 1853, tomó el puesto sin paga de Superintendente en el Establecimiento para damas durante enfermedades el número 1 de la calle Harley.
 
No fue hasta que tuvo lugar la Guerra de Crimea en 1854, y tras las excelentes críticas de las instalaciones médicas británicas en el periódico The Times, cuando Sidney Herbert, Secretario de Guerra británico, le pidió a Nightingale que se convirtiera en enfermera-administradora para supervisar la introducción de enfermeras en los hospitales militares. Su título oficial era Superintendente del Sistema de Enfermeras de los Hospitales Generales Ingleses en Turquía. Nightingale llegó a Escutari, un suburbio asiático de Constantinopla (hoy Estambul), y aunque ser mujer implicaba que tenía que luchar contra las autoridades militares a cada paso, fue reformando el sistema hospitalario.


Soldados tirados sobre el suelo rodeados de alimañas , operaciones nada higiénicas… hacían que enfermedades como el cólera y el tifus cundieran en los hospitales. Esto implicaba que los soldados heridos tuvieran una probabilidad siete veces mayor de morir en el hospital de una enfermedad que de morir en el campo de batalla.
 
Mientras estuvo en Turquía, recolectó datos y organizó un sistema para llevar un registro; esta información fue usada después como herramienta para mejor los hospitales militares y de la ciudad. Sus conocimientos matemáticos se volvieron evidentes cuando usó los datos que había recolectado para calcular la tasa de mortalidad en el hospital. Estos cálculos demostraron que una mejora en los métodos sanitarios empleados, produciría una disminución en el número de muertes. Para febrero de 1855 la tasa de mortalidad había caído de 60% al 42.7%. Mediante el establecimiento de una fuente de agua potable así como usando su propio dinero para comprar fruta, vegetales y equipamiento hospitalario, para la primavera siguiente la tasa había decrecido otro 2.2%fermeras el 4 de noviembre de 1854.
 
 
Al volver a Londres en agosto de 1856, cuatro meses después de la firma del tratado de paz, descubrió que en época de paz, los soldados de entre 20 y 35 años de edad tenían una tasa de mortalidad del doble de la de los civiles. Usando sus estadísticas, ilustró la necesidad de una reforma sanitaria en todos los hospitales militares.
 
Al impulsar su causa, Nightingale consiguió llamar la atención de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto así como la del Primer Ministro, Lord Palmeston. Sus deseos de llevar a cabo investigación formal le fueron concedidos en mayo de 1857 y llevaron al establecimiento de la Comisión Real para la Salud del Ejército.
 
Nightingale se escondió de la atención pública y empezó a preocuparse por las tropas apostadas en la India. En 1858 se convirtió en la primera mujer electa socia de la Royal Statistical Society por sus contribuciones a las estadísticas del ejército y hospitalarias.
 
En 1860 abrió la Escuela de Entrenamiento y Hogar Nightingale para Enfermeras en el hospital de St. Thomas en Londres, con 10 estudiantes. Estaba financiada por medio del Fondo Nightingale, un fondo de contribuciones públicas establecido en la época en que Nightingale estuvo en Crimea y que contaba con £50 000. La escuela se basaba en dos principios. El primero, que las enfermeras debían adquirir experiencia práctica en hospitales organizados especialmente con ese propósito. El otro era que las enfermeras debían vivir en un hogar adecuado para formar una vida moral y disciplinada.
 

Con la fundación de esta escuela había logrado transformar la mala fama de la enfermería en el pasado en una carrera responsable y respetable para las mujeres. Nightingale respondió a la petición de la oficina de guerra británica de consejo sobre los cuidados médicos para el ejército en Canadá y también fue consultora del gobierno de los Estados Unidos sobre salud del ejército durante la Guerra Civil estadounidense.
 
Casi durante el resto de su vida estuvo postrada en cama debido a una enfermedad contraída en Crimea, lo que le impidió continuar con su trabajo como enfermera. No obstante, la enfermedad no la detuvo de hacer campaña para mejorar los estándares de salud; publicó 200 libros, reportajes y panfletos. Una de esas publicaciones fue un libro titulado "Notas sobre enfermería" (1860). Este fue el primer libro para uso específico en la enseñanza de la enfermería y fue traducido a muchos idiomas. Otras obras publicadas de Nightingale son "Notas sobre los hospitales" (1859) y "Notas sobre la enfermería para las clases trabajadoras" (1861).


En 1874 se convirtió en miembro honorífico de la American Statistical Association y en 1883 la Reina Victoria le otorgó la Cruz Roja Real por su labor. También fue la primera mujer en recibir la Orden al Mérito de mano de Eduardo VII en 1907.

Nunca se casó y es popularmente conocida como "La dama de la lámpara", debido a sus paseos nocturnos en los hospitales de campaña, portando este objeto que le servía de guía en la oscuridad.

viernes, 21 de febrero de 2014

El bastón, el complemento ideal para el caballero decimonónico

El bastón es símbolo de elegancia y prestigio. No es sólo una herramienta que nos ayuda a caminar o a sostenernos sino que durante mucho tiempo, ha sido un elemento de prestigio para hombres (pero también para mujeres). Charlot, Fred Astaire... son algunos de los mitos cinematográficos que permitieron a esta vara, continuar teniendo su propia iconografía.

La Biblia es uno de los primeros textos de los que tenemos constancia en los que aparecen referencias a los bastones, pues transformó el agua del Nilo en sangre y procuró agua al golpear una roca en el monte Horeb. Andando el tiempo, sirvió de apoyo a los peregrinos durante la Edad Media pero también el bastón ha sido atributo de obispos y gobernantes.
 
Además, no sólo los hombres gozaron de su uso: los ejemplares femeninos solían ser más ligeros y con una mayor carga decorativa y los hay incluso en cuyo mango existe un extremo para guardar el abanico o un recipiente con maquillaje.


La finalidad de los bastones, masculinos o femeninos, es variado: expositiva o decorativa, conmemorativa, práctica, bastones de mando militar o institucional... y los materiales eran diversos: predominaba la madera pero también los había de materiales preciosos como el oro y la plata, el carey, el cristal de colores o incluso la porcelana, puesto que se trataba de piezas utilizadas como joyas o elementos distintivos sin intención práctica en muchos casos.
 
Los tipos de bastón se pueden clasificar en cuatro grupos:
 
- Con la curva clásica en la parte superior: de gran difusión en todas las épocas y uso exclusivamente matutino.
- El "milord" se utilizó sobre todo en Inglaterra durante los siglos XVIII y XIX. Con remate en la parte superior de forma recta.
- Con empuñadura de tipo pomo, que puede ser aplanado, torcido hacia un lado o bien de forma irregular.
- El bastón con empuñadura de ópera, muy difundido haca finales del siglo XIX en ambientes de época.  
 
La variedad de los modelos a lo largo del siglo XIX, momento de esplendor de estas piezas, es muy interesante pues en la primera mitad de la centuria, en Inglaterra sobre todo, se ven empuñaduras con cabeza de animal que incluso pueden ser autómatas y con un resorte, estirar las orejas o abrir la boca. El amor de los británicos por perros y caballos se plasma a la hora de elegirlos como motivos decorativos de los puños, que se verán rematados también con gatos, aves o conejos.

 
Desde la década de 1820, el bastón se convierte en un objeto que maca el estatus social de su portador, por lo que es utilizado a menudo por la burguesía, creándose así un protocolo. A mediados del siglo XIX el bastón era ya un elemento imprescindible para todo caballero distinguido.
 
Una de las producciones más antiguas y prestigiosas es la inglesa. La casa Swaine, Adeney y Brigg de Londres se funda en 1750, alcanzando gran fama en el siglo XIX por la calidad de sus detalles. En Francia es particularmente famosa la Maison Antoine, que produce bastones desde 1760. De hecho, son de procedencia francesa los femeninos y los llamados "estratégicos", que son los que se pueden transformar en objetos diferentes a los que aparentan en un primer momento.  
 
Los bastones estratégicos son una curiosidad decimonónica y en las diversas soluciones podían pasar desde incorporar un reloj o una brújula a incorporar un metro aquellos que fueran realizados para los sepultureros o enterradores, que debían medir ataúdes. También los había con pipas de fumar, para introducir algunas medicinas, aparejos de pesca o un pequeño asiento para transformar el asiento en silla, así como unas ruedas que conformaban una especie de bicicleta. No obstante, estas piezas de doble uso estaban realizadas en su mayoría por encargo.
 

Muy famosos son los bastones estoque, que incluyen en el interior de la vara una espada. Es, por antonomasia, el bastón victoriano y los que tenían una hoja toledana eran los más demandados.

 
Texto íntegro: "Bastones: signo de distinción y capricho de los coleccionistas" de Raquel Sigüenza. Revista Subastas Siglo XXI, julio 2012.

jueves, 20 de junio de 2013

La temporada londinense durante la era victoriana

La vida “mundana” en Londres lo constituía "La temporada" (The Season" en inglés) proveniente en sus costumbres del siglo XVII y que se mantendrá casi sin alteraciones hasta 1914.


¿En qué consistía? Su función principal era la de ser una feria del matrimonio para las jóvenes de la buena sociedad, las mantenedoras del juego eran sus madres o protectoras y su comportamiento obedecía a una regla fundamental “mostrarse en el lugar oportuno, en compañía de gente bien, nacidos ricos e influyentes, ataviada con indumentarias adecuadas a los distintos momentos de la jornada".



La temporada era relativamente breve, desde finales de abril a finales de julio, por lo que se hacía desenfrenada, aunque había veces que se prorrogaba en los meses de Octubre a Diciembre. Si una debutante no conseguía una proposición de matrimonio durante sus dos primera temporadas, su futuro era más bien oscuro… .

El buen tono exigía que se poseara una casa en la ciudad, aunque fuera de alquiler y, preferiblemente en uno de los barrios “bien vistos” como podían ser Mayfair, Kensington, los alrededores de Belgrave Square, Westminster, Piccadilly pero lo ideal era que fuera Park Lane.


Las damas que participaban en La Temporada se movían sobre todo por Hay Market, Regent Street y Oxford Street pero, después de la apertura del primer gran almacén en 1863 (Whiteley´s para ser más exactos) se llegaron a aventurar hasta Westbourne Road.

Uno de los momentos más importantes para la vida de una de estas damas era, sin lugar a dudas la Presentación en la Corte. Se realizaba cuatro veces al año en el Palacio de Buckinghan o en St. James. La dama, ataviada con sus mejores galas, esperaba en la sala de pinturas hasta que llegaba su turno, una vez ocurría esto, se quitaba uno de sus guantes y entraba en la sala. Si se era hija de un par del reino, la reina besaba su frente; si no la dama debía inclinarse y besar su mano. La actuación en este momento en particular marcaría la vida de la joven dama hasta su muerte.


Gran parte de La Temporada se desarrollaba en público, por ejemplo en los grandes acontecimientos deportivos de la primavera como las regatas de Hentley, de Derby o de Epson. Un paseo a pie por Rotten Row por las mañanas o el circuito por Hyde Park a partir de las cuatro de la tarde en el coche de caballos evidentemente descubierto era parte del exhibicionismo al que debían someterse estas debutantes.

Los lugares más visitados a lo largo de La Temporada solían ser los siguientes:

*La exposición sobre la ascensión al Mont Blanc en el Egyptian Hall
*La panorámica de Londres en el Colosseum de Regent´s Park
*El mundo en relieve en el Great Globe de Leicester Square
*La Cámara de los Horrores de Madame Tussaud
*Los jardines de atracciones en Chelsea
*El teatro, en el que se representaban sobre todo obras de Shakespeare (aunque lo principal era ver y ser vistos no la obra en sí, por lo que lo más importante solían ser los entreactos), aunque a partir de 1865 se empiezan a representar obras de carácter naturalista.
*La ópera, sobre todo la italiana (acudir a un evento de este tipo costaba 16 guineas, mientras que ir al teatro sólo de 4 a 8 guineas).
*Covent Garden
*Los conciertos en Exeter Hall.


Otro punto importante dentro de La Temporada eran las visitas que, por lo general, se realizaban entre las tres y las cuatro de la tarde (de no más de un cuarto de hora cada una) si eran ceremoniosas y un poco más tarde si eran de carácter formal.

Sin embargo, hasta finales de siglo una dama jamás podía ir a cenar a un café o a un restaurante; las cenas a las que acudía serían siempre de carácter privado. Estas cenas podían ser de carácter reducido y una vez concluida, las parejas pasarían al salón por órden (hacía finales de siglo la segregación de sexos fue perdiendo rigor), dependiendo del rango de cada una. Los menús eran redactados en francés y contaban con una media de 8-9 platos; entre la bebida los Burdeos y la champaña eran obligados.


Los almuerzos o tés también eran un importante punto de reunión y, por lo general, estaban acompañados por un breve concierto o recital de canto. Este tipo de reuniones solía contar con una media de unos 100 invitados.


También estaban de moda las Garden Parties o fiestas de jardín celebradas a última hora de la tarde, entre las cuatro y las siete, sobre el césped del jardín. Se tendía a jugar a unos cuantos deportes pero, sólo aquellos que favorecieran el flirteo.

Otro de los puntos álgidos de la temporada eran los bailes, de entre 200 a 500 personas y que solían durar tres cuartas partes de la noche. Era el momento perfecto para el galanteo y el acercamiento entre damas y caballeros. Sin embargo, jamás se debía bailar más de tres bailes con la misma persona sino, sería considerado un escándalo llegado al punto de que, si la pareja no se casaba o anunciaba su compromiso, la mujer pasaba a ser una paria, si es que no era expulsada de la Sociedad.

 
 CALENDARIO DE LA TEMPORADA LONDINENSE

ABRIL

Exposiciones de acuarelas y óleos
Spring-meeting de las carreras de Epson

MAYO

Fiestas de la aristocracia (por lo general los sábados)
Exposición de la Royal Academy (1 lunes del mes)
Día 23. Comienzo del año judicial. El lord-alcalde y los jueces acuden, rodeaos de gran pompa a la catedral de St. Paul.
Día 24. Cumpleaños de la reina Victoria. Gran audiencia en St. James. Entrega de los premios de la Sociedad de las Artes para inventos y mejoras industriales.
Apertura de Vauxhall Gardens hacia finales del mes
Carreras de Woodford, en el condado de Essex.
Feria de Greenwich. Lunes, Marte y miércoles de Pentecostés.

JUNIO

Durante la segunda semana carreras de Ascot, siempre después de Pentecostés. También son importantes las de Woolwich.
Día 24. Elección e Sheriffs en Guildhall.
Lunes siguiente al día de la Trinidad procesión por el Thames de los mismos desde el Trinity House, pasando por Towerhill hasta Deptford.

JUNIO-JULIO

Partidos de cricket en Lords Cricket.
Regatas en el Thames.

JULIO

Clausura de las sesiones del Parlamento, con la participación de la reina.

OCTUBRE

Comienza la temporada de invierno en los teatros.
Se reabre la National Gallery.

NOVIEMBRE

Día 5. Día de Guy Fawkes. Memoria de la conjura de la pólvora urdida por los católicos para derrocar al Rey y al Parlamento. Los empleados del palacio de las cámaras hacen un recorrido a la luz de las antorchas por los subterráneos del edificio. Los niños pasean por la calle muñecos de paja y hacen fogatas con ellos, mientras que lanzan petardos entre las piernas de la gente.
Día 8. El lord-alcalde, reelegido nuevamente, presta juramento en Guildhall.
Día 9. Lord-mayor´s show. El lord-alcalde se dirige rodeado de pompa al puente de Blackfriars y desciende en barco hasta Westminster dónde presta juramento. De regreso a Blackfriars Bridge es recibido por las corporaciones y cofradías, con todo el ceremonial de la Edad Media. Por la noche se realiza un gran banquete en Mansión House, al que por lo general se invita a ministros y a los miembros más importantes de la aristocracia. Este mismo día, es el cumpleaños el Príncipe de Gales.

DICIEMBRE

Día 12. Exposición de animales en el Bazar, King Street y Protman Square.
Día 21. Elección de los miembros del consejo de la ciudad.
Día 25. Navidad. Se come ganso y un pedazo de plum-pudding.
Día 26. Todos los teatros representan obras de mimo.


BIBLIOGRAFÍA: CHARLOT, M./ MARX, C. (Dir). : “ Londres 1851-1901”. La era victoriana o el triunfo de las desigualdades”. Editorial: Alianza.